18 de agosto de 2011

Escuela de Formación Política, El Stalinismo


Escuela de Formación Política: Introducción al Marxismo

El Stalinismo

Lugar: Facultad de Derecho y Ciencias Políticas -UMSA (Calle Loayza), Aula: Oficinas de Centro de Estudiantes de la Faculta de Derecho, planta baja, lado Hall de ingreso
Fecha: Martes 23 de Agosto del 2011
Hrs: 19:00 a 21:00

Auspiciado: Centro Facultativo de Estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas
Organizado: Agrupación Marxista Revolucionaria

La victoria política del Frente de Izquierda

El domingo pasado el Frente de Izquierda sobrepasó holgadamente el ‘piso' de proscripción impuesto por la ‘reforma política'. Obtuvimos un 30 por ciento por encima de los 400 mil votos que nos habíamos fijado como objetivo, y un 60% más de los votos equivalentes al 1,5 por ciento que establecía la legislación electoral. A pesar de su modestia numérica (520 mil votos), el resultado retumbó como una bomba política: es que no se trata de una cuestión de aritmética, sino de haber logrado la adhesión a una convocatoria política y a un objetivo desde el programa, los partidos y los dirigentes de la izquierda revolucionaria. El Frente de Izquierda rechazó el remanido discurso de "la democracia con justicia social" que caracterizó a los frentes democratizantes del pasado, promoviendo en su lugar una plataforma de reivindicaciones, la cual solamente podrá ser realizada en forma integral por un gobierno de los trabajadores. El domingo pasado, el Frente de Izquierda superó, en términos absolutos, a la ‘gran elección' de Izquierda Unida en 1989. Los medios de comunicación nos pusieron en la lista de los "vencedores" de las primarias y se planteó si esto significaba la instalación a corto plazo de una fuerte izquierda de fisonomía clasista y socialista. Es que la modestia de los números encubre también otra fuerte realidad política: en la Ciudad, la provincia de Buenos Aires, Neuquén, Córdoba y Salta, los números abren una posibilidad de luchar por diputados nacionales -aunque no se trate de ningún modo de un objetivo que se encuentre al alcance de la mano. En sólo treinta días, los votos del Frente de Izquierda en la Ciudad de Buenos Aires pasaron de 18 mil a legisladores a 81 mil a diputados nacionales -del 0,9 al 4,5 por ciento-, y a una distancia visible de los cien mil votos que requeriría acceder a una banca en el Congreso de la Nación.

La primera razón de esta victoria es haber planteado la campaña en términos correctos: la lucha contra la proscripción electoral. Se trata, ciertamente, de un planteo democrático, pero es una necedad limitarlo a esto, pues estaba asociado a la intervención política de una fuerza anti-capitalista: o sea de un programa definido, de una corriente política definida y de dirigentes con una trayectoria de décadas de combate obrero y socialista. Las primarias han permitido que construyéramos un puente entre una reivindicación democrática y un planteo socialista. La campaña electoral que se inicia debería servirnos para profundizar la ligazón de la primera con el segundo.

La naturaleza proscriptiva de las primarias quedó en evidencia con la exclusión de Proyecto Sur de la elección nacional, a pesar de la representatividad que había conseguido en el Congreso y de que se había ofrecido, hasta hace un par de semanas, para conquistar el gobierno de la Ciudad. Proyecto Sur pagó cara su negativa a luchar contra el piso electoral; es decir, su complicidad política con el planteo proscriptivo.

Redes sociales y lucha de clases

Alcanzó una notoriedad descomunal, en la campaña, la iniciativa de Jorge Rial y Gustavo Sylvestre que fue conocida por la etiqueta de #unmilagroparaltamira; incluso se le atribuyó la paternidad de los resultados del Frente de Izquierda. La falacia ya había sido refutada por el propio Rial, que reconoció que su iniciativa había sido inspirada por la campaña audiovisual del Frente y por el mensaje político de sus candidatos. Un medio de difusión sólo puede dar vida a un planteo convocante, de ningún modo fecundar de la nada. Por otro lado, parece que se hubiera olvidado que la red procesa un debate político, no dicta conductas. El debate que allí protagonizaron millares de jóvenes está relacionado con una militancia concreta, que naturalmente se desplegó en ámbitos diversos -los lugares de trabajo y de educación, entre los activistas y los intelectuales. Antes de que la lucha de ideas en la red comenzara a cobrar forma, varios centenares de intelectuales ya se encontraban movilizados contra la proscripción de la izquierda. El intento de adulterar el carácter militante de nuestra victoria política (¿qué clase de victoria política es, para la izquierda, la que no se arranca a través de la militancia?) por la repercusión que nuestros planteos adquirieron en la red llevó a muchos a cuestionar la expresión ‘milagro' como si ese lenguaje alienante hubiera sido una iniciativa del Frente y de sus candidatos, en vez de ser una ocurrencia de los periodistas para potenciar la campaña -e incluso una ironía aplicada a la condición socialista del Frente. Lo que importa es que el término adquirió una función movilizadora -lo contrario de la espera resignada y pasiva que implica. Los necios olvidan que numerosas guerras revolucionarias progresistas se libraron con un manto ideológico religioso (incluida aquí la expresión camuflada de religión que fue el racionalismo de la revolución francesa, que se convertiría en la adoración a un Ser Supremo de naturaleza laica). El desprecio a la movilización del periodismo a favor de la izquierda solamente puede ser tachado de sectario, cuando no se convierte en ataque directo de los enemigos de la izquierda. Fueron decenas los periodistas radiales que se pronunciaron al aire, frente a sus oyentes, por el voto al Frente de Izquierda. Es necesario apuntalar este proceso político, aunque es inevitable que se desarrolle con el tiempo una diferenciación política en este sector. ¿No es acaso en el campo de los trabajadores de prensa donde se ha desarrollado con fuerza el sindicalismo de clase? En esta pelea intelectual por la caracterización del uso de las redes sociales -una expresión más de la lucha de clases-, muchos buscaron ocultar el rol importantísimo que jugaron destacadas bandas de rock en la promoción del Frente de Izquierda, grupos cuyos líderes vienen acompañando las luchas obreras desde hace mucho más tiempo. A través del Partido Obrero y del desarrollo de un Frente de Izquierda, los obreros activos y con conciencia de clase ganaron a las mejores expresiones musicales para una lucha política definida.

Lucha electoral y conciencia de clase

Lo ocurrido con la campaña de nuestro Frente demuestra la importancia que adquiere la lucha electoral en determinadas condiciones. Históricamente, ha sido un factor poderoso para desarrollar la conciencia de clase y la organización del proletariado -desde los "cartistas" ingleses en los años 40 del siglo XIX hasta el bolchevismo ruso, pasando por la gigantesca experiencia de la socialdemocracia alemana. Oponer en abstracto la lucha electoral de los socialistas a la ‘movilización' o ‘acción directa' es propio del anarquismo, históricamente, y del radical pequeño burgués en la actualidad. Los trabajadores que ocuparon terrenos de Blaquier protagonizaron, fuera de toda duda, una gran movilización que les servirá como lección para luchas futuras y como experiencia de una lucha de clases aún incipiente. Sin embargo, votaron en masa por el mismo gobierno que les mandó la policía asesina. Un lector de Prensa Obrera nos advirtió que la aceleración de las tendencias movilizadoras y revolucionarias que puede ejercer la agitación promovida a través de internet -como ocurrió en los países árabes o en España- sufren desgaste y disipación por la ausencia de un partido revolucionario, en tanto que la promoción a través de esos mismos medios del Frente de Izquierda podría desarrollar, en ausencia de una situación revolucionaria, la fuerza dirigente que en un tiempo próximo podría ser el catalizador de las energías revolucionarias de las masas. Por eso es tan importante, en la campaña electoral que sigue, echar al lastre el doctrinarismo y desarrollar un discurso que ayude a los explotados a elevarse, aunque sea un escalón, a una conciencia de clase más definida.

Los desafíos del Frente de Izquierda

La victoria aplastante de Cristina Kirchner sobre sus rivales del campo capitalista ha vuelto a mostrar la volatilidad extrema del voto, luego de las derrotas de ella misma en las elecciones locales de Capital, Santa Fe y Córdoba. La victoria abrumadora de la Presidenta es la contracara de un agravamiento de la crisis política: la bonapartista debe ejercer su función de arbitraje en una suerte de soledad extrema. La desintegración de la oposición de cuño capitalista amplía el campo al cual puede dirigirse la agitación electoral del Frente de Izquierda. En la mayor parte de las experiencias históricas, el agotamiento del bonapartismo no produjo un tránsito suave al parlamentarismo, sino a la revolución. El Frente de Izquierda enfrenta el desafío, por un lado, de poder simplemente retener su votación del domingo pasado; por otro lado, encuentra a una enorme masa social o políticamente opositora abandonada al vacío político. Entre estos dos polos de posibilidades o alternativas se desarrollará la campaña del Frente de Izquierda. Quedará expuesta su madurez política. El objetivo es subir uno o varios peldaños más en el desarrollo político, conquistar una bancada revolucionaria en el Congreso y añadir a la militancia cotidiana un par o varios pares de tribunos revolucionarios.

Jorge Altamira

17 de agosto de 2011

Ostava Marcha indígena: La Paz 526 Km

Ostava Marcha indígena
La Paz 526 Km
Por: Sebastián Ochoa
“En el Altiplano la comida se enfría enseguida, pero aquí nunca”, comenta el tata Rafael antes de meterse una cucharada de sopa de arroz y yuca, con algunos pelos de zanahoria rayada, algunos granos de sal. En el campamento que los marchistas improvisaron junto al río Tijamuchi el sol es omnipresente, se concentra bajo las lonas de la tienda del Consejo Nacional de Markas y Ayllus del Qullasuyu (CONAMAQ), en los pastos altos al lado del agua, donde se bañan y nadan gente de todas las edades. Menos las y los tímidos, que alegan la falta de un traje de baño, o la presunta existencia de anguilas eléctricas y/o pirañas en el recorrido fluvial. Esperan a las tres de la tarde, cuando algunos dirigentes informarán fundamentalmente sobre las reacciones del gobierno nacional ante el avance de la marcha.
“Esto es lo que nos dan las ONGs”, ironiza tata Walberto Baraona, mallku de Medio Ambiente del CONAMAQ, mientras hunde la cuchara en la comida que nunca se enfría. Lo primero que piden los marchistas es noticias. Quieren saber qué se dice en los medios sobre esta idea que los tiene con los pies pesados de ampollas. Les preocupa la forma en que los muestran. Se sorprenden por el relato de las manifestaciones de solidaridad con la marcha, realizadas en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, que en algunos casos terminaron con gasificación policial.
Más allá, bajo un árbol frondoso, se apiñan cientos de marchistas del oriente. Evalúan nombrar a algunos hermanos para que se encarguen de pescar, “porque comer carne nos va a dejar sin valentía”, juzgó una señora. Y elogian el espíritu emprendedor del pueblo Ayoreo, que apenas detenidos se internaron en el bosque para salir con dos monos atravesados por flechas. “Esa es buena carne, porque los monos comen solamente frutas”, observaron. Mientras tanto, otro grupo analiza la manera de traer donaciones reunidas en Cochabamba.
“La Paz 526 Km”, dice el cartel junto al puente que cruza el río. Hasta el viernes creen que llegarán a San Ignacio de Moxos, donde recalaría una de las puntas de la carretera que atravesaría al Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), motivo de esta marcha que convocó a los pueblos indígenas de todo el país. Entre los marchistas, todos son conscientes de que permitir la pavimentación en el TIPNIS implica regalar los derechos de los pueblos indígenas adquiridos sobre todos los territorios comunitarios que poseen. Si el gobierno nacional pasa sobre este territorio, entonces podrá pasar sobre todos los territorios.
La tamborita suena sin parar, mientras la tarde avanza sobre el campamento. Calculan reiniciar la marcha a las tres de la mañana, para detenerse en el pueblo de Fátima. Es un trayecto largo, sin agua, por eso es lo mejor aprovecharse de la oscuridad antes de que el sol se haga insoportable, alrededor de las nueve de la mañana.
Ayer, el presidente Evo Morales se refirió a esta Octava Marcha Indígena, en defensa de los derechos de los pueblos indígenas y del TIPNIS. “Ojalá las ONGs no estén financiando para oponerse a las políticas de integración de Bolivia. El día que sepamos, esperemos a ver la forma de cómo frenar esta clase de conspiración mediante las ONGs. A lo mejor, como siempre, USAID está por ahí. Veremos también ese tema de USAID”, dijo. En el campamento los indígenas reían ante lo que consideraban una muestra de desprecio del presidente hacia los principios de autodeterminación e independencia que rigen al CONAMAQ y a la Confederación de los Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), realizadoras de la movilización.
La marcha partió el 15 de agosto desde Trinidad, integrada por 700 personas de todos los pueblos indígenas de Bolivia. Ayer, se sumaron hermanas y hermanos del pueblo Guaraní de Chuquisaca. Y esperaban la llegada de la delegación de la Central Indígena de la Región Amazónica de Bolivia (CIRABO).
“No tenemos ninguna información del gobierno, por lo que consideramos que no le está dando ninguna importancia a esta marcha. Vamos a continuar, este es el segundo día y nos faltan 32 días más para llegar a La Paz”, dijo el presidente de la Subcentral Isiboro Sécure, Fernando Vargas.
Ante la amenaza de agrupaciones de transportistas de bloquear el camino por donde pasaría la marcha, Vargas dijo que “no damos importancia porque es una estrategia para atemorizarnos. Veremos en la caminata, en el avance que tengamos, tal vez con toda la información que brindemos reflexionen ellos mismos. Deben entender que nosotros no estamos en contra del desarrollo ni de ningún proyecto de carretera, solamente estamos en contra de que se destruya nuestro territorio, nuestra vida, nuestra existencia y los recursos naturales, no solo del TIPNIS, sino de todos los territorios indígenas”.
El domingo 14 de agosto, en San Ignacio de Moxos se realizó un Cabildo en el que las instituciones cívicas y empresariales se manifestaron contra la marcha indígena y a favor de la carretera. “Ese Cabildo no fue de interés solo y único de los ignacianos. Fue de los propios asambleístas departamentales, como Carlos Navia, Omar Ruíz, por ejemplo, liderizada por la señorita Jessica Jordan. Ellos han venido a hacer esa actividad, pero vivimos en un país democrático, por lo que ellos pueden hablar y tener su propia opinión. Pero en el fondo, ganaderos y los mismos ignacianos lloran cada vez que llega la sequía y lloran porque cada vez hay más efectos tremendos que estamos sufriendo por el calentamiento global. Si vamos a destruir pues nuestra naturaleza, que mañana no pidan nada a nadie. Que sepan enfrentar las dificultades y reflexionen que lo destruido ya no va a poder ser construido nuevamente”, dijo Vargas.
Sobre el TIPNIS
El TIPNIS, que en el mapa parece un triángulo apuntando al sur, tiene 1,2 millones de hectáreas y es una de las zonas más biodiversas de Bolivia. De acuerdo con el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), en esa área protegida hay 108 especies de mamíferos (el 30 por ciento de las especies del país) y más de 470 especies de aves, que son el 34 por ciento del total de Bolivia. También tiene 39 especies de reptiles, 53 especies de anfibios y 188 especies de peces y mamíferos nadadores, como el bufeo, un delfín rosado en peligro de extinción, como otras especies que habitan el territorio, según datos de la Fundación Tierra.
De las 1.236.000 hectáreas del TIPNIS, 1.091.000 son de la TCO de los indígenas. Las casi 200 mil hectáreas de diferencia están en manos de aproximadamente 20 mil familias de colonizadores, que cultivan mayormente coca.
La carretera
Tendría 306 kilómetros, entre los municipios de Villa Tunari (Cochabamba) y San Ignacio de Moxos (Beni). Requeriría una inversión de 436,2 millones de dólares, de los cuales 332 millones provendrían de un crédito del gobierno de Brasil. Así, cada kilómetro costará en promedio 1,4 millones de dólares.

15 de agosto de 2011

EL FRENTE DE IZQUIERDA Y LOS TRABAJADORES SUPERABA EL 2 POR CIENTO DE LOS VOTOS



Lun 15.08.2011 BUE 14°C
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Rosario/12
EL PAIS › EL FRENTE DE IZQUIERDA Y LOS TRABAJADORES SUPERABA EL 2 POR CIENTO DE LOS VOTOS
Y la izquierda logró el “milagro”
Eufóricos, Altamira y Castillo festejaron haber pasado el piso obligatorio en las primarias, que seguirán cuestionando legalmente como inconstitucional. La campaña en Twitter y los picos logrados en algunos sectores.

› Por Adriana Meyer
“Obreros y estudiantes, unidos adelante. Ya van a ver, ya van a ver, la clase obrera al poder”, eran los cánticos a todo volumen que, junto al estruendo de los bombos, hacían difícil oír las declaraciones de los candidatos del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT). “Hemos derrotado la valla que nos impusieron, dedicamos esta victoria a la memoria de Mariano Ferreyra, que nos inspiró en esta campaña”, dijo Jorge Altamira con emoción en su voz, rodeado por los demás postulantes que, ahora sí, competirán en las elecciones generales de octubre. “Vamos por más, vamos por octubre, vamos camino a establecernos como cuarta fuerza”, se envalentonó el candidato a presidente en el bunker del FIT. Afuera, en la vereda, todo era banderas rojas flameando.

Anoche había clima de festejo en la antigua casona de la calle Venezuela, sede del Partido Obrero, que funcionó como escenario conjunto para dirigentes y militantes de esa agrupación, y sus aliados del Partido de los Trabajadores Socialistas e Izquierda Socialista. El candidato a vicepresidente, Christian Castillo, reconoció a Página/12 que el resultado de las elecciones primarias de ayer no hubiera sido posible si los principales partidos trotskistas no hubieran concretado esta alianza. “Sí, obviamente fue un acierto hacer el frente, desde el PTS lo veníamos diciendo, nos permitió potenciar la fuerza de cada uno, una fuerza militante grande e intensa que se desplegó en cada rincón del país. A esto se sumó al acierto político de plantear una batalla correcta en estas primarias, haber interpelado alrededor del tema de la proscripción ligado a nuestro programa: las tercerizaciones, un salario igual a la canasta familiar, el 82 por ciento móvil, el derecho al aborto, entre otros aspectos”, explicó el sociólogo y docente. “Es nuestra tercera victoria política, la primera fue en Neuquén (donde el FIT obtuvo una banca en la Legislatura), la segunda es la de Córdoba (la diputada Liliana Olivero renovó su cargo) y ésta, que es la más importante y en la cual un sector importante de la población nos ha dado su apoyo”, agregó.

El test de ayer fue evaluado como positivo por Castillo con respecto a la próxima batalla. “Superamos la buena elección que hicimos en 2009, con listas separadas, y en algunas provincias hay resultados mejores; por ejemplo, en Córdoba le ganamos a la lista de José Manuel de la Sota, que llevaba como segundo al burócrata del Smata Omar Dragún, con nuestro candidato Hernán ‘Bocha’ Puddhu, delegado y despedido de Iveco”, se entusiasmó Castillo. Página/12 le recordó que en esta elección no se eligen cargos. “Pero no vamos a estar tan lejos de pelear por diputados obreros y socialistas”, respondió. Este diario le preguntó si el resultado había superado sus expectativas. “Uno siempre piensa en positivo, pero ya teníamos mucha respuesta en la campaña: en todo el país nos decían que nos iban a votar, en los trabajos se pasaban las boletas a escondidas de los patrones, pero para ser cautos no celebramos antes de tiempo”, dijo el segundo en la fórmula. Y anunció que, aunque hayan conseguido los votos para competir en octubre, van a seguir la batalla judicial para que el piso del 1,5 por ciento sea declarado inconstitucional.

A Altamira lo buscaban por los pasillos, mientras respondía a cada medio, como estrella de rock, al decir de sus voceras. “No quería creer que hemos sobrepasado todo, hasta que escuché este coro de militantes; aunque usted no lo crea, mi satisfacción es por lo que me rodea, por esta felicidad de los compañeros, quiere decir que hicimos las cosas bien en medio de este derrumbe capitalista”, dijo a Página/12 el referente del PO. “¿Qué destino tiene el Frente como tal?”, le preguntó este diario. “Nos cohesiona y nos marca que nos dimos una política correcta; el próximo desafío es Tucumán”, contestó.

Para Altamira, el 2,5 por ciento que obtenían al cierre de esta edición “supera las expectativas, que eran romper ese piso, y no es mérito de alguien en particular sino de una campaña elevada e intensa que desarrollamos”. La intensidad la vivió en carne propia cuando el texto clave #unmilagroparaaltamira llegó al tope en Twitter, por iniciativa de los conductores de la mañana de radio La Red. Lejos de desmarcarse, como hubiera hecho un trotskista que no cree en milagros, Altamira festejó la ironía y respondió muy suelto a las sucesivas entrevistas. En casi todas se encargó de felicitar “a los compañeros que idearon y realizaron los spots televisivos”, y bromeó con que algunos “jefes de propaganda” de otros partidos le preguntaron qué empresa los había hecho. “Sólo seguimos a nuestros predecesores, como aquel medio pelado y de baja estatura que en ocho meses convenció a millones, muchos de ellos analfabetos que para conseguir paz, pan y tierra los consejos obreros tenían que tomar el poder.”

José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista y candidato a diputado nacional, se mostró satisfecho de haber superado la barrera del 1,5 por ciento, “con una tendencia que va subiendo”. Y destacó que no los sorprendió el resultado porque “hicimos un gran trabajo militante, y con esos pocos segundos en televisión pudimos llegar a un sector de la población para que no se quede afuera la izquierda, superando ampliamente a Proyecto Sur, con un 4 por ciento en Capital, un 6 por ciento en Córdoba y el doble de votos que en las pasadas elecciones en Neuquén, fue un triunfo de la unidad de la izquierda”. Afuera seguía la fiesta: “La proscripción se va a la puta madre que lo parió. Frente de Izquierda, patrones a la mierda”.

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