7 de septiembre de 2011

Escuela de Formación Política, La Concepción Matrialista de la Historia


Escuela de Formación Política: Introducción al Marxismo

La Concepción Materialista de la Historia


Lugar: Facultad de Derecho y Ciencias Políticas -UMSA (Calle Loayza), Aula: Oficinas de Centro de Estudiantes de la Faculta de Derecho, planta baja, lado Hall de ingreso
Fecha: Martes 13 de Septiembre
Hrs: 19:00 a 21:00


Auspiciado: Centro Facultativo de Estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas
Organizado: Agrupación Marxista Revolucionaria

6 de septiembre de 2011

Evo desconoce Convenio 169 de la OIT, quiere consultar a no originarios del TIPNIS

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ERBOL : 20:24

El presidente Evo Morales anunció este lunes que la consulta previa, para la construcción del segundo tramo de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos (TIPNIS), se realizará a todos quienes habitan en el Territorio Indígena Parque Isiboro Sécure, entre ellos cocaleros, colonizadores y las 64 comunidades indígenas, en clara contraposición a lo que manifiesta el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El Convenio 169 de la OIT “Sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes”, en su artículo 1, inciso b, se refiere a pueblos indígenas y tribales que desciendan de “poblaciones que habitan en el país o en una región geográfica a la que pertenece el país en la época de la conquista o la colonización o del establecimiento de las actuales fronteras estatales” y no a asentamientos de colonos y cocaleros.

Asimismo, el artículo 6, inciso a, del mismo documento señala que “los gobiernos deberán consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente”.

En ese sentido, el anuncio del Primer Mandatario de realizar la consulta a todos los habitantes del lugar, se contrapone al texto de la Convención 169 de la OIT del cual Bolivia es signataria.

“Quiero decirle (a la marcha indígena) que desde las próximas semanas el gobierno nacional va hacer la consulta correspondiente respetando las normas internacionales y las leyes nacionales, y que la gente que vive ahí que diga si quiere o no camino, además vamos a invitar a los organismos internacionales para que sean veedores y acompañen las consultas”, sostuvo Morales en un acto realizado este lunes en plaza Murillo con motivo del 229 aniversario de la muerte de la líder indígena Bartolina Sisa.

En el mismo acto, la primera autoridad del Estado agregó que los colonos asentados en el Parque, en los años 70 y 80, tienen derecho a participar de la consulta porque “ellos son los grandes defensores del territorio indígena al no permitir que se establezcan nuevos asentamientos desde inicio de los 90”.

Oposición indígena

El domingo pasado, Adolfo Chávez, presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), manifestó su desacuerdo ante la propuesta del gobierno y señaló que “nadie puede venir a decidir por nuestro territorio, es como si nosotros decidiéramos sobre un territorio de los campesinos o un intercultural (colonizador), nosotros no estamos para que otros decidan por nuestro territorio”.

Chávez agregó que la consulta debe ser destinada a los indígenas oriundos del lugar y no a colonos que sólo tienen interés en la expansión y apropiación del territorio del parque.

5 de septiembre de 2011

El TIPNIS y el gobierno regente de las transnacionales

de Mila Matias
Desde el 15 de agosto, los 36 pueblos indígenas de Bolivia han iniciado una marcha hacia la sede de Gobierno demandando respeto a sus derechos y territorios. El detonante de la movilización fue la construcción de la Carretera Villa Tunari -San Ignacio de Moxos ( 360 Kms) que partirá en dos el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

El conflicto por el TIPNIS ha adquirido dimensiones políticas que ponen en cuestionamiento al gobierno boliviano, su relación con las transnacionales y demandas históricas de pueblos indígenas y campesinos. El verdadero carácter del gobierno de Evo Morales, que se autoproclamaba indígena, revolucionario, antiimperialista y defensor de la “madre tierra”, se ha puesto al descubierto.

Con promesas de desarrollo e integración de la región amazónica se pretende justificar la destrucción que la carretera ocasionará a la rica biodiversidad y a las tres naciones que habitan el TIPNIS (mojeños, chimanes y yuracarés).
Uno y otro gobierno han utilizado este argumento para saquear y vender a precio de baratijas los recursos naturales mientras Bolivia sigue hundida en el atraso y la pobreza.

Desarrollar al país en los marcos del capitalismo mundial que nos ha dado el papel de proveedores de materia prima es imposible. Ese es el desarrollo que ahora defiende el gobierno, uno que beneficia a transnacionales en base al extractivismo descontrolado dejando a su paso destrucción ambiental y social.

Lo que se pretende es construir la carretera del saqueo. No en vano la petrolera Petroandina SAM (que es la sociedad de PDVSA y de YPFB) invierten millones en exploración petrolera en la zona. Y es que Bolivia vive un déficit de volúmenes de gas que tiene comprometido para los mercados de Brasil y Argentina. Asegurar el gas para mercados externos mientras el mercado interno enfrenta desabastecimiento a causa de que la prometida industrialización del rubro gasífero no se ha dado pues la nacionalizada YPFB es solo un florero que adorna el supuesto socialismo del gobierno.

Intereses transnacionales detrás de la carretera

El 80% del financiamiento para la carretera lo está haciendo la banca brasilera a través del Banco de Desarrollo de Brasil (BNDES) la construcción ha sido adjudicada dudosamente a la transnacional brasileña OAS, cuestionada por el sobreprecio de la carretera y por acciones similares en Perú y Ecuador .

El gobierno boliviano no es más que el regente de los intereses transnacionales por eso el 3 de junio ha iniciado la construcción del tramo I sin recurrir a las consultas que establece la propia constitución como derecho de los pueblos indígenas.

El TIPNIS y el asunto de la tierra

El gobierno está promoviendo un enfrentamiento entre indígenas versus colonizadores y campesinos, organizando contramarchas y bloqueos que respalden su proyecto carretero. El acceso a la tierra es el fondo del problema. El campesinado sigue teniendo necesidad de tierra, pero el gobierno se ha dado a la tarea proteger el latifundio y legalizarlo en el artículo 398 de la Nueva Constitución. El informe “Extranjerización de la Tierra boliviana” de la Fundación Tierra asegura que más de un millón de hectáreas de las mejores tierras se encuentran en manos de empresas transnacionales. Antes que tocar un pelo al latifundio el Gobierno pretende paliar la necesidad de tierra del campesinado penetrando los territorios indígenas.

El presidente ha rechazado una y otra vez el pedido de bajar a dialogar en la marcha. Sin embargo recientemente ha tenido un encuentro con el empresariado agroindustrial en el que les ha ofrecido garantías para mejorar la producción, así como millonarios créditos y beneficios para el sector. Muestra de que la denominada “revolución agraria” es para los intereses empresariales y los agronegocios. De yapa Evo les ha legalizado el ingreso de semillas transgénicas.

El antiimperialismo de EVO

El gobierno de Evo Morales ha utilizado una y otra bajeza-incluidos los pinchazos telefónicos- para relacionar a la marcha indígena con USAID, la embajada norteamericana y el imperialismo. Cuando las amenazas imperialistas no están detrás de los movimientos que lo cuestionan, sino detrás de su “carretera revolucionaria”.

Las amenazas de expulsar a USAID son poses antiguas del gobierno: Un artículo de Bolpress señala que los ministerios de Salud y de Medio Ambiente trabajan con financiamiento de USAID (aproximadamente 30 millones de dólares) según declaraciones de la propia embajada norteamericana.

Es en el marco de crisis internacional y la presión de los negocios capitalistas sobre los países más pobres se destapan las imposturas de los gobiernos latinoamericanos “progresistas” y “revolucionarios”, que no han roto las estructuras capitalistas y por eso enfrentan rebeliones populares en su seno.

El conflicto por el TIPNIS es una muestra más del proceso de derechización gubernamental, y la progresiva ruptura con sectores que antes lo apoyaban.

No hay Evo antiimperialista, no hay Evo defensor de la Pachamama, ni de los pueblos indígenas. Evo no gobierna obedeciendo al pueblo sino a las transnacionales.

Mila Matias

Marcha indígena por el TIPNIS: ¿tensión creativa o contradicción de clase?

Enrique Ormachea S. *
Mientras el Gobierno del MAS sostiene que con la construcción de la carretera que atravesaría el TIPNIS se beneficiarán todos los habitantes de esta región (por encima de intereses materiales de grupos específicos) lo cierto es que este proyecto se orienta fundamentalmente a consolidar el proceso de acumulación de tierras de una fracción de los campesinos ricos –de los cocaleros del trópico de Cochabamba– a costa de las tierras de los yuracarés, moxeños y chimanes que, en su gran mayoría, son campesinos pobres.
Una buena parte de los cocaleros son ya campesinos ricos o acomodados porque obtienen ganancias gracias a la apropiación de trabajo ajeno, pues producen normalmente con el concurso de peones asalariados. Por el contrario, los indígenas yuaracarés, moxeños y chimanes que habitan en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) –y la mayor parte de los indígenas de las tierras bajas– además de realizar actividades agrícolas en chacos que usufructúan individualmente y que combinan con otro tipo de actividades económicas vinculadas con el mercado (como la extracción de recursos forestales y la elaboración de artesanías), normalmente se ven obligados a vender temporalmente su fuerza de trabajo a ganaderos, madereros y a los propios cocaleros para asegurar su medios de subsistencia. En este sentido, mientras los primeros son pequeños y hasta pequeñísimos capitalistas, los segundos son mayoritariamente semiproletarios.
Acicateados entonces por sus crecientes motivaciones de acumulación, los cocaleros del trópico de Cochabamba se han visto en la necesidad de acrecentar sus propiedades, lo que implica expandir la frontera agrícola. Sin embargo, esta expansión sólo puede darse hacia dos zonas claramente definidas. Por un lado, hacia el TIPNIS y, por otro lado, hacia el departamento de Santa Cruz; esta última opción implicaría avanzar sobre tierras que ya están ocupadas tanto por otros colonizadores (buena parte de ellos también campesinos ricos) como por pequeñas, medianas y grandes empresas capitalistas agrícolas y ganaderas articuladas a la agroindustria.
En la medida en que el Gobierno del MAS no afectará estos intereses (no lo ha hecho con la Ley de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria y tampoco lo hará con la nueva Ley de Tierras que prepara a través de los dirigentes de la CSUTCB), la única posibilidad de expansión territorial para colonizadores y cocaleros del trópico de Cochabamba está en el TIPNIS.
Si en algo hacen hincapié los indígenas cuando plantean la defensa del TIPNIS es en el tema de la expansión cocalera y sus efectos. No les falta razones. En el Gobierno de Evo Morales se les ha recortado alrededor de 145 mil hectáreas que acabaron siendo dotadas a cocaleros que habían ocupado estas tierras de hecho, al aprobar un título final de propiedad colectiva de 1.091.656 hectáreas frente al título ejecutorial concedido en 1997 que ascendía a 1.236.296 hectáreas.
En una entrevista reciente, el dirigente indígena Adolfo Moye ha señalado que, a raíz de la expansión de los cocaleros hacia las comunidades indígenas del TIPNIS, muchas terminaron rodeadas de colonos “…por ejemplo, la comunidad de Santísima Trinidad donde yo vivo junto a 140 familias indígenas mezcladas con algunos colonos, hemos quedado al centro de la zona colonizada y rodeada por cocaleros. En la comunidad Limo, los hermanos del pueblo moxeño yuracaré ahora tienen apenas una hectárea y trabajan como empleados de los colonos. Sus hijos han tenido que migrar a las ciudades capitales para buscar empleo queriendo adoptar otra forma de vida; en muchos pueblos solo quedan los viejitos. Algunas comunidades, como Puerto Patiño e Isiborito, se extinguieron y no sabemos a dónde se fueron esos hermanos…”. (Entrevista en el Foro Social de Asunción www.isiboriosecure.com)
Este testimonio no hace más que reflejar el inevitable proceso de concentración y despojo de tierras que tiene lugar en el capitalismo, en el cual los expropiados van quedando con superficies de tierras cada vez más reducidas y se ven obligados a vender su fuerza de trabajo a los nuevos poseedores de la tierra, mientras que los que quedaron sin tierras, tienen que migrar y abandonar “el territorio”. Es este, en el fondo, el proceso que los indígenas del TIPNIS pretenden evitar y que el instrumento político de los campesinos ricos pretende consumar.
Los argumentos utilizados por el Gobierno para justificar la construcción de la carretera a través del TIPNIS, como el hecho de que ya habría sido “penetrado” por madereros (por lo que ya no cumpliría la función de su creación), así como declaraciones de dirigentes campesinos oficialistas en sentido que los territorios indígenas serían nada menos que nuevos latifundios, son el anuncio de que la próxima distribución de tierras de la “revolución agraria” correspondiente a la “quinta fase del proceso de cambio” será tan creativa, que se hará a costa de los territorios comunitarios de origen y los parques nacionales, precisamente para no afectar la gran propiedad capitalista o terrateniente.
* Investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA)-

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