MINEROS DECLARAN EL ESTADO DE EMERGENCIA EN RECHAZO DEL GABINETE DEL GOBIERNO DEL EVO MORALES


La desintegración de la Unión Europea golpea las elecciones en Francia

La desintegración de la Unión Europea golpea las elecciones en Francia

Francia

Acien días del primer turno de las elecciones presidenciales francesas, las encuestas señalan una intención de votos para Marine Le Pen, la candidata del ultraderechista Frente Nacional, que podría colocarla en la segunda vuelta frente al candidato del PS, François Hollande. Le Pen roza hoy el 22% de la intención de voto, a sólo dos puntos de Sarkozy y a cinco de Hollande. Según los sondeos, Hollande ha alcanzado "un techo" y Sarkozy está en declinación. La intención de voto a Le Pen, en cambio, creció nueve puntos en el último año.

No es la primera vez que el Frente Nacional arribaría al ballotage. Pero, a diferencia de 2002 (cuando el padre de Marine Le Pen desplazó del segundo lugar al ‘socialista' Jospin y ganó el derecho a enfrentar al derechista Chirac, el antecesor de Sarkozy), esta vez su hija pondría fuera de juego al derechista Sarkozy y ‘pelearía' la final con el ‘socialista' Hollande. La diferencia es sustancial, porque en aquella ocasión Chirac se quedó con el ‘voto republicano' de toda la izquierda, incluidos los trotskistas, contra el ‘fascismo'. Ahora, en cambio, una parte significativa del electorado de derecha (o sea el ‘sarkozysmo') acompañaría a la candidata ‘fascista' contra el ‘republicano' Hollande. Como se ve, no habrá reciprocidad ni será devuelto el favor de 2002. O sea que el Frente Nacional podría ganar las presidenciales, como ya ha ocurrido en Hungría -aunque Francia, claro está, no es Hungría. En sus tres décadas de existencia, el principal obstáculo que enfrentó el Frente Nacional fue el rechazo a su posición de retirar a Francia de la Unión Europea, algo que repudiaba el conjunto de la burguesía. La bancarrota capitalista y de la zona euro ha cambiado ahora los parámetros, pues una parte de la banca francesa -sin posibilidad de zafar de la quiebra- podría estar apostando a un rescate ilimitado del Estado francés, el cual solamente sería posible si se devuelve a su Banco Central la facultad de emitir los viejos francos.

El ‘socialista' Hollande se ha apresurado a asegurar que no cambiará el rumbo ‘ajustador' de Sarkozy -o sea que sería una especie de Rajoy frente a un devaluado Zapatero. Su jefe de campaña acaba de declarar que "el tiempo de una derecha rígida y una izquierda laxa ha terminado. Seremos responsables y creíbles. Cualquiera sean las dificultades, reduciremos el déficit y la deuda, no gastaremos de más" (Financial Times, 7/1). Le Pen, en cambio, en una reciente entrevista en la inglesa BBC enfatizó que desarrollaría un plan de obras públicas para reactivar la producción y que emitiría todo el dinero necesario para financiarlo, con lo cual se ha convertido en la candidata ‘keynesiana' en las elecciones francesas. Reivindica, además, una fuerte política proteccionista, o sea el fin de la Unión Europea. La ‘fascista' le ha ‘robado' el programa keynesiano a los "progres" del centroizquierda. Las encuestas señalan que la candidata del ‘fascismo' recluta sus adhesiones entre las clases obrera y media.

El keynesianismo no es el único latrocinio que perpetra Marine Le Pen contra sus contrincantes. También reivindica "el laicismo" y el "republicanismo", los dos grandes mitos del liberalismo francés, para apoyar su posición contra la inmigración y a favor de la persecución de la población francesa de religión musulmana.

En el programa internacional aprobado por el Congreso cuartainternacionalista, en 2004, escribimos que "la ofensiva del Estado imperialista francés contra los jóvenes y trabajadores que no comulgan con las religiones establecidas -en especial contra los de obediencia musulmana- (son) una herramienta del capital contra la unidad entre los diversos sectores del proletariado". El ‘fascismo laico y republicano' del Frente Nacional desnuda el agotamiento de las consignas históricas del liberalismo francés en la época imperialista. No en vano esas consignas obtuvieron su status histórico en 1871, para masacrar a la Comuna de París que reivindicaba el gobierno de trabajadores.

El avance del lepenismo no hace referencia solamente a la crisis mortal de la burguesía francesa y europea. También habla mucho de la ‘extrema izquierda' de Francia, la cual debería ser la candidata a ocupar el lugar alternativo en el marco de la bancarrota capitalista y de la ofensiva contra los trabajadores. Lutte Ouvrière, en su reciente congreso, ‘constata' que la clase obrera de Francia "carece de una agenda política", pero se cuida mucho de señalar cuál es la suya. La falta de iniciativa política del trotskismo, en Francia, es descomunal. Ocurre que no tiene un planteo frente a la descomposición de la Unión Europea -o sea que no plantea la ruptura de la Unión Europea imperialista y ajustadora como premisa de una unificación real de Europa, incluida Rusia, bajo gobiernos de trabajadores. En oposición al planteo "europeísta" de Sarkozy y de los socialistas -que es el instrumento político del imperialismo para justificar la necesidad de la ‘austeridad' y del rescate de la banca-, la ‘extrema izquierda' no reivindica la destrucción de ese marco político, al cual concibe como un progreso del desarrollo de las fuerzas productivas. En diversos países de Europa, esta izquierda llama a distinguir la deuda pública ‘legítima' de la ‘no legítima' -o sea que se coloca contra el no pago a los usureros. La Unión Europea no ha nacido para superar a los Estados nacionales -como dicen sus panegiristas burgueses o de la izquierda-, sino al revés: para el rescate y fortalecimiento de esos Estados, que habían quedado liquidados en los años '30 y en la Segunda Guerra Mundial. Por eso, una unión europea capitalista es "una utopía reaccionaria" (Lenin), es una defensa de los Estados nacionales que han quedado superados por la internacionalización de las fuerzas productivas.

El lepenismo no es por ahora el fascismo, porque se limita a la movilización electoral (no utiliza métodos de guerra civil) de la pequeña burguesía y de los sectores más atrasados de la clase obrera. Su nuevo avance es una expresión de la disolución de las relaciones políticas de la Unión Europea. En Francia existe un Frente de Izquierda, encabezado por una disidencia del PS y el partido Comunista, que apunta a un gobierno de coalición con el PS -el mismo que promete más ‘austeridad' y más ‘europeísmo'. La ‘agenda del proletariado' está a la vista: desarrollar un verdadero Frente de Izquierda, que encabece la lucha contra el lepenismo en nombre de la anulación de la deuda pública y la confiscación de los bancos; por la destrucción de la Unión Europea imperialista para construir los Estados Unidos Socialistas de Europa. La crisis francesa es un marco excelente para convocar a un congreso internacional de fuerzas socialistas revolucionarias -en primer lugar europeas- para desenvolver esta agenda política, que es la agenda del proletariado conciente.

Hace 78 años, el 6 de febrero de 1934, un conato de golpe fascista desató en Francia una enorme reacción obrera, que interrumpió en forma brusca varios años de reflujo. Esa reacción culminó, dos años y medio más tarde, en la ocupación generalizada de fábricas y en un "comienzo de la revolución proletaria" (Trotsky). Era el cuarto año de la bancarrota capitalista de los años '30. Treinta y cuatro años más tarde, en pleno auge del gaullismo, se produjo el Mayo Francés de 1968. Luego de la revuelta de los barrios en 2008 y de las huelgas gigantescas de 2009, los explotados de Francia tienen una nueva oportunidad para ir más lejos que sus ‘ensayos' históricos previos.


Por la Unidad de la Clase Obrera Fabril


Por la Unidad de la Clase Obrera Fabril

1.- Los fabriles nos encontramos en un gran peligro. Tendencias oportunistas y algunos dirigentes, y otros falsos dirigentes, han apostado por dividir a los fabriles de Bolivia, inorgánicamente estructuraron una Comisión Transitoria Fabril (Tres Federaciones apoyan este Comité), en la perspectiva de convocar un Congreso Paralelo al convocado por el Comité Ejecutivo Nacional de la Confederación General de Trabajadores Fabriles de Bolivia. (el cual cuenta con el apoyo mayoritario de las Federaciones de Fabriles, en fiel cumplimiento al centralismo democratico, las minorías deben someterse a las mayorías, -art. 12 del Estatuto Orgánico de la CGTFB- y aceptar que el CEN de la CGTFB, es la única instancia facultada para Convocar Congreso Nacional Fabril, sea este ordinario, extraordinario, conferencias y ampliados-idem). Con este hecho han consolidado el paralelismo sindical en las filas de la Clase Obrera fabril (hecho sancionado por el Estatuto de la CGFTB y de la COB)
2.- Por otra parte la persistencia del señor Wilson Mamani (ex–dirigente fabril de La Paz) junto a algunos dirigentes de fabriles de La Paz, de imponer a base de la presión junto a grupos de choque (que provienen del lumpen), el control de las oficinas de la Federación Departamental de Trabajadores Fabriles de La Paz, maneja discrecionalmente los dineros sindicales para financiar este paralelismo sindical, y existen denuncias del financiamiento del MSM, la patronal y de la derecha para propiciar la división y la destrucción de las organizaciones sindicales fabriles. Queremos con claridad decir, que los objetivos de este ex dirigente Wilson Mamani, no son políticos, ni representan tendencias progresistas. Con este paralelismo sindical se quiere tapar los malos manejos de los dineros sindicales, la malversación de fondos (cursa ya un proceso de cobro coactivo por una auditoria sindical a la Gestión de este ex-dirigente de Bs. 2.181.840 00/100) y se pretende echar tierra sobre el “apoyo” del Estado a la Federación de Fabriles de La Paz, que tampoco ha sido descargado por el señor Wilson Mamani y Martin Ajacopa (que alcanza los $us. 100.000).
3.- Convocamos a los Comités Sindicales y Sindicatos de los trabajadores fabriles, Intersindicales y Federaciones a cerrar filas con la Confederación General de Trabajadores Fabriles de Bolivia, a rechazar este apócrifo Congreso del 9,10 y 11 de Enero de un supuesto Comité Transitorio Fabril. A estructurar una corriente que debe partir de los sindicatos de fábrica, para imponer a las dirigencias la necesidad de la unidad obrero fabril. Con claridad decimos que los divisionistas son instrumentos – inconcientes- de la patronal para debilitar e incluso destruir nuestras organizaciones sindicales.
4.- Como CGTFB, las Federaciones de Fabriles de La Paz, Oruro, Potosí, Tarija, Chuquisaca, Pando, Federación Regional Fabriles de Alto, de Exportadores y Federación de Fabriles de la Amazonia respaldamos la realización del XX Congreso Nacional Fabril convocado por el CEN de la CGTFB, estructuraremos desde ahí la unidad de la clase obrera fabril y elegir a una nueva promoción de los mejores cuadros sindicales como nuestros dirigentes nacionales, para este 23 al 27 de enero del 2012, con el respaldo de nuestra entidad matriz la Central Obrera Boliviana, por lo cual exigimos que ningún dirigente de la COB asista al congreso paralelo del ex-dirigente y corrupto Wilson Mamani.
5.- Convocamos a las y los trabajadores fabriles de La Paz, a sus organizaciones sindicales, a consolidar y preparar un Ampliado Departamental de la F.D.T.F.L.P., para consolidar la unidad de la clase obrera fabril paceña. En esta tarea esta en juego la unidad de los fabriles, de su desarrollo como clase revolucionaria
Es dado en el salón de actos de la Central Obrera Boliviana, 6 de enero del 2011, realizado en el Auditórium de la Central Obrera Boliviana, con la presencia de las Federaciones de Fabriles de La Paz (a la cabeza de Alex mendoza), Oruro (Ruben Sejas), Tarija (Moisés Vidaurre), Chuquisaca (Alfredo Ferreira), Pando (Edwin Tirina), Potosí (Rolando Saavedra), Regional de El Alto (Exalto Lopez), Exportadores (Rodolfo Ramos), Federación Amazónica (Mariela Galarza), y sindicatos de base, con la asistencia de la Central Obrera Boliviana, a la cabeza de Pedro Montes y Silverio Paucara

AMPLIADO NACIONAL FABRIL


La disolución de la Unión Europea

La disolución de la Unión Europea

Jorge Altamira

El lenguaje de los analistas que siguen la bancarrota capitalista internacional tiene, desde hace un tiempo, connotaciones apocalípticas. Lo mismo ocurre con los jefes de gobierno, quienes no eluden la posibilidad de una ruptura de la zona euro en un número determinado de días. La crisis mundial no tiene salida económica en el cuadro político actual; deberá atravesar antes crisis políticas y reestructuraciones estatales de magnitud y, por supuesto, una fuerte agitación y rebeliones populares. La quiebra bancaria es generalizada: un reciente informe (The Wall Street Journal, 2/12) describe la situación límite de los bancos norteamericanos -como Morgan Stanley, Citibank, Goldman Sachs y Bank of America- por su fuerte exposición a los bancos franceses, cuya calificación ha sido rebajada como consecuencia de su insolvencia. El conjunto de los bancos europeos tiene un fuerte déficit financiero con Estados Unidos y una carencia equivalente de dólares. "Temen una corrida bancaria", asegura el semanario The Economist (3/12), el cual agrega: "Los fondos estadounidenses del mercado de dinero, que eran fuente de dinero para Europa, redujeron los préstamos en más de un 40% en seis meses"; en los últimos tres meses salieron 14 mil millones de euros de los bancos griegos. El Banco Central Europeo compra activos de bancos que no logran financiamiento a razón de los 200 mil millones de euros por semana, pero esto no reactiva de ningún modo el crédito (al revés, hay una marcada contracción), lo cual extiende el cuadro de bancarrota a la industria. Aunque los diarios machacan acerca de la exposición de los bancos europeos a las deudas públicas, el núcleo de la crisis pasa por las deudas que tienen entre ellos -en especial del centro a la periferia, por ejemplo la exposición de los bancos alemanes o austríacos a la deuda de los bancos de Europa central o los Balcanes.

Directorio franco-alemán

Las salidas que se discuten en Europa son fuertemente deflacionarias -o sea reducciones de gastos públicos y de salarios, depresión de la demanda, concentración de la industria y de los bancos. Esta línea de acción responde a los intereses de Alemania, la cual reproduce -en esta crisis- la política que adoptó cuando anexó a Alemania oriental. La deflación produjo un desmantelamiento de la industria del este en beneficio del capital instalado en el oeste de Alemania. La deflación fortalece también la cotización de la deuda pública alemana y, por lo tanto, de los bancos alemanes que son sus principales tenedores. Se trata, en realidad, de una política de extorsión en gran escala, porque bastaría que sus rivales ‘patearan el tablero' y declararan una moratoria de deuda para precipitar la corrida bancaria en Alemania. Es, sin embargo, lo que más temen las otras naciones y, en especial, Estados Unidos y China -para quienes una quiebra europea significaría un derrumbe del mercado mundial. Lo mismo vale para Gran Bretaña.

La alemana Merkel y el francés Sarkozy han estado conspirando en torno a lo que denominaron una "unión fiscal' de la totalidad de la Unión Europea -o al menos de la zona euro-, bajo el supuesto de que la crisis europea no es de carácter capitalista, sino que obedece a las disparidades de la construcción original del euro. Se trata de una patraña, porque el planteo no apunta a un presupuesto único que reúna los ingresos de todos los países, sino a una tutela de los presupuestos nacionales por el directorio Merkozy. Pero la bancarrota europea no es fundamentalmente fiscal, sino bancaria: esa tutela no resuelve nada. El empantamiento es completo. La respuesta se verá en los próximos días, con nuevos derrumbes bursátiles y de las deudas públicas. Aunque el FMI, por orden del Tesoro norteamericano, ha ido a socorrer a Grecia, el directorio Merkozy está manejando la alternativa de una salida de varias naciones de la zona euro -no solamente Grecia, sino también Irlanda. Para los mejores observadores de la crisis, este desmantelamiento parcial produciría una acentuación de la política deflacionaria del núcleo central de la zona. En ese caso, países como España, Italia y hasta Bélgica u Holanda se acercarían a la puerta de salida. La ‘manovra' (maniobra) del procónsul en Italia, Mario Monti, que reduce el gasto estatal en 30 mil millones de euros -a fuerza de cortes en las jubilaciones y la suba de impuestos al consumo y al patrimonio de las familias- no sacará de la bancarrota al Monte Paschi de Siena (en la mira de los bancos franceses) o al Unicredit, expuesto sin salida a Austria y Europa central, tampoco a la deuda italiana de dos billones de euros. El planteo de la "Europa de dos o tres velocidades" es una versión de la disolución de la Unión Europea. El directorio Merkozy esconde a otro directorio, el de la Trilateral formada en los '70, del cual son parte los italianos Monti, ‘primer ministro', y Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo -ambos funcionarios de Goldman Sachs.

China

La novedad importante en todo esto tiene lugar fuera de Europa, pues en octubre cayó, por primera vez, la producción industrial de China. Hasta el columnista de Clarín, Jorge Castro, un optimista todoterreno, ha comenzado a ensombrecerse. Los despidos han alcanzado dimensiones tales que han provocado huelgas y rebeliones obreras en la industria de la zona más desarrollada del país. Los K pueden creer que Argentina está ‘blindada'; pero los chinos, no. Las leyes del desarrollo capitalista, o sea de su tendencia al derrumbe, se aplican a China con mayor razón que en cualquier otro país, porque sus estructuras capitalistas son mucho más débiles. La deuda de las autoridades locales de China ha crecido en forma exponencial y se financia con la expropiación de tierras de los campesinos, con las consiguientes revueltas populares. La exposición de la banca estatal y privada de China a la especulación inmobiliaria -en situación de quiebra- es, simplemente, desconocida. El crédito internacional de China con el resto del mundo está más que compensado por la deuda de la banca central de China con el sistema financiero local.

El impasse de la izquierda europea

El centroizquierda europeo ha sido el puntal de la formación de los ‘gobiernos técnicos' en Italia y Grecia, los que son la expresión de la disolución política de los regímenes semi-parlamentarios. La derecha, en Italia y en Francia, se ha lanzado a una operación política para capitalizar el descontento popular contra los planes de ajuste, cuyo eje es el rechazo a estos gobiernos fantoches e incluso el rechazo a la zona euro -y, en ocasiones, a la Unión Europea. Lo mismo ocurre con la derecha llamada ‘euroescéptica' en Gran Bretaña. La posición nacionalista es asumida también por partidos comunistas, como los de Grecia y Portugal. El centroizquierda de Europa, en cambio, es el puntal de los planes de ajuste, de la defensa del euro y de la Unión Europea: repite el rol que jugó en la crisis del '30, que abrió el camino al fascismo. Gran parte de la izquierda internacionalista, lamentablemente, tiene desde hace tiempo una posición centrista: plantea ‘una democracia social', en el marco de la Unión Europea o incluso una Federación Socialista sin romper antes con la Unión Europea y sin reivindicar la necesidad de separarse y romper con la Unión Europea en función de los Estados Unidos Socialistas de Europa, con Rusia incluida -en especial por parte de las naciones sometidas de la Unión Europea, como Grecia, Irlanda, Portugal o incluso España y las naciones de Europa oriental. Pero la necesidad de defender el euro y la Unión Europea es, precisamente, la principal extorsión que lanzan los gobiernos capitalistas para imponer sus planes de ajuste. Ninguna salida popular es viable sin el repudio de la deuda pública con los banqueros usureros -lo cual plantea, de inmediato, la disolución de la Unión Europea. En oposición al nacionalismo fascistoide y al stalinista, la ruptura de la Unión Europea debe ser planteada en función de la Unidad Socialista de Europa, incluida Rusia. Esta reivindicación debe servir a la unidad del proletariado de Europa, que busca una salida al derrumbe capitalista. La Unión Europea y el euro están condenados: si no le pone fin la clase obrera en nombre de una Federación de gobiernos de trabajadores, le pondrán fin la derecha y el fascismo para reforzar la opresión nacional -que la Unión Europea nunca tuvo como mira superar, sino reforzar.


Por la Unidad de la Clase Obrera Fabril

1.- La Clase Obrera Fabril, se encuentra en un gran peligro. Tendencias oportunistas y sectores de la burocracia sindical han apostado por dividir a los fabriles de Bolivia (Wilson Mamani, Mario Céspedes y Jaime Ávila), inorgánicamente han convocado a Ampliado Nacional y estructuraron una Comisión Transitoria, en la perspectiva de convocar un Congreso paralelo al convocado por la dirección de la Confederación General de Trabajadores Fabriles de Bolivia. (dos semanas tienen de diferencia entre ambos congresos). Con este hecho han consolidado el paralelismo sindical en las filas de la Clase Obrera fabril y ponen al borde de la división a las organizaciones sindicales fabriles, en cada sindicato, y Federación.
2.- Por su parte la dirección sindical de la CGTFB, ha sido cuestionada por varios sindicatos y Federaciones, al casi alcanzar tres gestiones, sin convocar al XX Congreso Nacional Fabril. Este hecho de prorroguismo ha alimentado estas tendencias divisionistas dentro de la familia fabril. Por otra parte la persistencia del señor Wilson Mamani (ex–dirigente fabril) de imponer a base de la presión (controla las oficinas de la FDTFLP y presiona a algunos Sindicatos vía prebendas y por el deporte) junto a grupos de choque, maneja discrecionalmente los dineros sindicales para financiar este paralelismo sindical. Estos hechos han impulsado una crisis orgánica que amenaza seriamente la unidad de la clase obrera fabril.
3.- Si las y los trabajadores fabriles, no toman en sus manos la solución de esta crisis orgánica, la situación que esta atravesando los fabriles de La Paz, donde no existe una dirección legítimamente y legalmente reconocidos, puede trasladarse al plano nacional. La burocracia sindical y los oportunistas (Vinchenti y Cia.) nos están llevando a esta situación. Esta situación de crisis orgánica, solo ha beneficiado a las patronales, que han iniciado una arremetida contra nuestras organiza-ciones sindicales, han desconocido nuestros derechos laborales, han atacado nuestros magros salarios, han despedido indiscriminadamente y se han llevado a sus bolsillo más ganancias de las habituales. Objetivamente los que impulsan el paralelismo sindical son aliados de las patronales chupasangres del trabajo obrero.
4.- Exigimos a la dirección de la CGTFB, que en aras de la unidad fabril, manifiesten que existirá una renovación de los cuadros sindicales en dicha organización (que den un paso al costado los que se quieren reelegir) y que se inicie una gran campaña en las bases obreras a nivel nacional, a los Comités Sindicales, Sindicatos, Intersindica-les, Federaciones Regionales y Departamentales a preparar política y orgánicamente la realización del XX Congreso Nacional Fabril, para ratificar la unidad de la clase obrera fabril y elegir a una nueva promoción de los mejores cuadros sindicales como nuestros dirigentes nacionales.
5.- Convocamos a las y los trabajadores fabriles de La Paz, a sus organizaciones sindicales, a consolidar y preparar un Ampliado Departamental de la F.D.T.F.L.P., donde se exija al señor Wilson Mamani y Alex Mendoza a dar una paso al costado, para consolidar la unidad de la clase obrera fabril paceña en una nueva elección, o en su defecto se elija transitoriamente un dirección (así lo define el Estatuto Orgánico de la F.D.T.F.L.P.).
Esta en juego la unidad de los fabriles, de su desarrollo como clase revolucionaria.


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