23 de febrero de 2016

Bolivia: Los Plebiscitos no son un juego

LA LARGA PERDURACIÓN DEL GOBIERNO DE EVO TIENE POR BASE ECONÓMICA EL ALZA ESPECTACULAR DE LOS PRECIOS INTERNACIONALES DE LAS MATERIAS PRIMAS, INCLUIDA LA SOJA. Bolivia: Los Plebiscitos no son un juego El “empate técnico” que pronosticó el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, el domingo pasado por la noche, parece haber faltado a la cita, pues las últimas informaciones, escrutado el 80% del padrón, daba el 54.7% de los votos al rechazo a la posibilidad de una nueva reelección de Evo Morales. El “empate técnico” que pronosticó el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, el domingo pasado por la noche, parece haber faltado a la cita, pues las últimas informaciones, escrutado el 80% del padrón, daba el 54.7% de los votos al rechazo a la posibilidad de una nueva reelección de Evo Morales. El presidente de Bolivia pretendía hacer la ‘gran Kirchner’ – quien adelantó la fecha de elecciones parlamentarias en 2009, para anticiparse a las consecuencias políticas que tendría una crisis económica que se perfilaba para poco más tarde. En este caso, la próxima elección presidencial recién debe tener lugar en 2020; Evo habría fracasado como le ocurriera a su oráculo. El derrumbe de los precios del petróleo y la minería, y en menor medida el gas, pronostica un cuadro de crisis, que haría inviable cualquier posibilidad de victoria plebiscitaria. Evo se jugó al plebiscito, a pesar de haber recogida la advertencia de su derrota en la ciudad de El Alto, en 2015. El Sí a la reelección sufrió fuertes reveses en ciudadelas cautivas del MAS de Evo Morales, en contraste con lo ocurrido con las últimas presidenciales, cuando el oficialismo llegó a ganar en Santa Cruz de la Sierra, considerado bastión de la oposición de derecha. En El Alto, el distrito más importante del Altiplano y bastión del MAS (su población es un 50% superior a los distritos de Pando, Tarija y Beni), el Sí retrocedió al 57% del 70% obtenido en las presidenciales de 2014. En Cochabamba ha sufrido un desplome: perdió 62,4% a 37.6 por ciento; en el distrito minero de Potosí – 60 a 40 por ciento. En resumen, Evo sufrió un retroceso enorme en los distritos que constituyen su base política. Se ha quebrado el “indigenismo”, que no se refiere a la masa agraria de Bolivia, sino a la enorme emigración campesina hacia las ciudades – por ejemplo la construcción desde cero de El Alto. La masa ‘plurinacional’ ha menguado su apoyo al gobierno. La larga perduración del gobierno de Evo tiene por base económica el alza espectacular de los precios internacionales de las materias primas, incluida la soja. El gobierno del MAS, por su lado, incrementó desde 2006 la participación fiscal en la renta petrolera, gracias precisamente a esos precios elevados. Contra lo que dice el relato oficial, no propició la nacionalización de los recursos minerales sino que lo rechazó – primero en un plebiscito en 2004, luego cuando expulsó del gobierno a la fracción nacionalista que encabezaba el ex ministro Solís Rada. También rechazó la implementación de una reforma agraria, esto cuando pactó con la oligarquía de la llamada “media luna”, la reforma constitucional. El boom fiscal propició una enorme especulación inmobiliaria, que encareció la cotización del suelo, y una revalorización del peso que afectó negativamente a la débil industria boliviana – a favor de un crecimiento de las actividades comerciales. El maná minero-sojero ha entrado en declinación: Brasil y Argentina empezarán a presionar por una reducción del precio del gas que les provee Bolivia. Evo no ha perdido solamente el derecho a otra reelección: todo plebiscito entraña un veredicto sobre el gobierno en funciones. Evo y el MAS rechazan, obviamente, esta caracterización – y tiene, hasta cierto punto, razón, esto porque no existe una oposición política real, ni por lo tanto una polarización política. El horizonte económico, sin embargo, no augura que pueda revalidar el poder, más bien lo contrario. Con los plebiscitos no se juega. Las petroleras y las mineras, como ocurre en Argentina, van a reclamar un recorte de la apropiación fiscal de la renta del sector. Con la soja, la cosa luce más atenuada, pero el cuadro que emerge del fracaso del plebiscito, envalentonará los reclamos de los grupos sojeros. Comenzarán a propiciar una reversión de la valorización del peso. La izquierda puede alinearse con el bonapartismo popular, sin confundirse con él de ninguna manera, cuando éste se ve obligado a un choque físico con la oligarquía, pero nunca para que el bonapartismo se perpetúe en el poder y siga la estatización de las organizaciones obreras y el movimiento popular. El pasado criminal de la derecha boliviana la limita para explotar la crisis que anuncia la derrota del Sí. La izquierda revolucionaria se debe una deliberación urgente, para tomar la iniciativa y, a través de ella, recuperar las organizaciones obreras para una política de clase y para disputar la dirección política de las masas. Por Jorge Altamira (Partido Obrero)

17 de febrero de 2016

EL VOTO POR EL NO EN EL ANALISIS CONCRETO DE UNA SITUACION CONCRETA

Por: Argo Bacherer Atravesamos un largo periodo de crisis estructural del sistema capitalista mundial, y una de sus principales manifestaciones coyunturales es la caída sostenida de los precios internacionales de materias primas que a su vez ha impactado de lleno a los ingresos de las economías del capitalismo atrasado, caso de Bolivia desde el año 2015 y para quedarse por largos años. A los gurús del capitalismo mundial se le ha acabado prácticamente todas las herramientas de recuperación capitalista conocidas, salvo una que es la guerra total en dos frentes: continuar con las guerras de pillaje internacional por la apropiación de las fuentes de materias primas estratégicas como el gas, petróleo, y minerales estratégicos; y continuar la guerra civil interna contra los trabajadores a escala mundial para hacernos pagar el costo del ajuste capitalista. En el marco del primer frente de confrontación, se intensifican las contradicciones inter imperialistas que se expresa por el posicionamiento de China, Rusia e India en diferentes escenarios, y concretamente en Bolivia con la anexión financiera por parte de China mediante el “otorgamiento” de créditos “blandos” condicionados a que las inversiones sean ejecutadas por empresas transnacionales chinas . Los mecanismos de gestión de las empresas chinas en el mundo, y también en Bolivia ya constituyen y en el futuro será tema de disputas entre los trabajadores, el estado contratista corrupto y las empresas ejecutoras chinas, también corruptas. En Bolivia, el impacto directo de la crisis económica y social en curso se ha expresado en lo político por un movimiento inicialmente desafiante y ahora desesperado del gobierno masista en sentido de impulsar desde la cúpula burocrática del gobierno y las dirigencias cooptadas de sus propios “movimientos sociales” –cada vez más lejos de las bases que van optando por otro rumbo- hacia la convocatoria de un referéndum para la modificación del Art. 168 de la CPE que permita la cuarta elección consecutivaa dos caudillos en franco proceso de derrumbe político y moral (más bien, de esclarecimiento): Evo Morales Ayma y su “cara conocida” por una parte y Álvaro Garcia Linera por otra parte. Para ello, el mazismo no dudó un segundo en pasarse por el rabo toda la normativa constitucional burguesa existente, incluyendo al vergonzante Tribunal Supremo Electoral y a los “becarios chinos” del Tribunal Constitucional Plurinacional, convertidos en mandarines de la voluntad masista. Pero, considerar lo anteriormente mencionado como algo suficientemente abarcador para explicar la coyuntura pre referéndum y de ello definir opciones NO o NULO o BLANCO, sería un simplismo si no tomamos en cuenta el carácter del gobierno masista y las relaciones contradictorias entre las principales fuerzas sociales en esta coyuntura. El Partido de los Trabajadores caracteriza el gobierno masista como un gobierno de tipo bonapartista en el ámbito de la sociedad boliviana. Es un gobierno que mediante el copamiento de prácticamente todos los ámbitos de la estructura de gestión del Estado, pretende constituirse en un árbitro de la lucha de clases entre explotadores y explotados; como un “árbitro bombero” a favor del capitalismo en todos los ámbitos de esta lucha de clases, como corresponde a un buen gobierno bonapartista. Los métodos de gestión de este bonapartismo masista han sido analizados en varios números de nuestro periódico REBELION, y en lo que respecta a los trabajadores, va desde la destrucción y estatización de los sindicatos no exentos de procesos de corrupción ampliamente conocidos, hasta la judicialización y encarcelamiento de la protesta y la utilización de la violencia policiaca con los luchadores sociales más radicales. Y con los explotadores nacionales e internacionales, mano larga y generosa, se trata de rifar las riquezas del país a cualquiera que a su vez le garantice su apoyo circunstancial. Desde la lectura de los ideólogos masistas, se trata de una estrategia de consolidación de su bloque histórico como sistema hegemónico, y la autoconvocatoria al referéndum del 21 de febrero forma parte substancial de este proceso. Y en el marco de esta estrategia masista de pretender consolidar por varios años más del -llamemos ahora- bonapartismo de la década dorada es fundamental también la consolidación de la figura del caudillo insustituible del bonapartismo: Evo Morales Ayma y todo lo que el ahora representa. Por ello, como nunca antes, para este referéndum el MAS ha pasado a enfocar la definición del Si o No como la aceptación o rechazo al caudillo , y el caudillo a su vez como nunca se ha lanzado a presentaciones en los medios de comunicación –todos claramente prefabricados, sin ningún debate- , y en el que los “periodistas” de turno hacen el rol de portavoces del caudillo. Y como nunca y con mayor incidencia, el aparto geobeliano de propaganda estatal presenta al Caudillo bonapartista como el jefazo insustituible, el “Cristo resucitado”, y otras estupideces que forman parte del sistema garcia-linerista del culto a la personalidad. Totalmente ahistórico y reaccionario, pero que resume la substancia también reaccionaria de la filosofía del gobierno masista. Si éste gobierno es el mejor representante de la burguesía nacional, ¿qué razón tendría la vieja derecha oligárquica en oponerse al gobierno de Evo Morales? ¿Por qué podría interesarles otro gobierno que no sea el bonapartismo masista?. El MAS tiene garantizado el poder hasta el 2019 porque contractualmente así está definido desde las últimas elecciones presidenciales, y para ello, cuenta con todo el respaldo del capitalismo nacional y extranjero, el mismo que lo ha respaldado desde su ascenso al poder . Pero también hay otras fracciones de esa derecha, incluyendo los pretendidos re-conductores del proceso de cambio, los constitucionalistas que creen que el rescate del proceso de cambio se basa en el cumplimiento de los “postulados socialistas” (¡?) de la CPE, que están realizando el plan B de la derecha: reposicionarse políticamente desde el NO para legitimarse ante los trabajadores con miras a su posible postulación en las próximas elecciones para el período 2020-2025, rearticulandose como una “alternativa democrática” ante los abusos de la forma de gobierno bonapartista del MAS. Es por ello, justamente que al interior de las movilizaciones populares en la campaña por el NO, se generan intensas disputas de la izquierda contra los activistas colados de la derecha que tratan de focalizar el voto por el NO en un voto en “defensa de la democracia”, en “defensa de la CPE” y otras generalidades de contenido de clase burgueses. Las fuerzas sociales no son necesariamente unánimes en sus posiciones coyunturales, y la derecha no es la excepción. La derecha oligárquica necesita después del 21 de febrero 2015 un gobierno masista triunfante con el SI, mas bonapartista que nunca, potenciado con un triunfo que le permita encarar la crisis capitalista por medio del ajuste más brutal contra el trabajo, contra sus organizaciones políticas y sindicales y contra los luchadores radicales; pero esto, no excluye que vean con buenos ojos un gobierno post masista desde el 2020. Siempre es bueno para el capital una vez concluido el ciclo pseudosocialista que logro contener las luchas sociales dentro del capitalismo “andino amazónico” o “socialista comunitario”, que regrese el dueño del circo, porque se terminó el turno de su payaso. Llueven ejemplos recientes en nuestro continente. Es decir, que gane el SI y se repostule la dupla de cuadillaje masista no garantiza su triunfo en las próximas elecciones, por una razón fundamental, y es que el derrumbe económico en perspectiva se traducirá en una crisis política. Ante un triunfo del NO, de igual manera las tareas pendientes en el ajuste de la crisis obligaran al MAS a abrirse totalmente a la derecha oligárquica. Y para el 2019 va a necesitar dos candidatos nuevos y para ello, meter más a la derecha en el gobierno, ahí culmina el ciclo de derivación derechista del MAS. ¿Más todavía? Si, más todavía. Todo para mantenerse en el poder. En cambio la izquierda revolucionaria y el PT no tienen tantas opciones. Para el desarrollo del movimiento obrero y la propuesta del PT también vale la ley de desarrollo desigual y combinado. El triunfo del NO, no cambiara ni la base material ni la superestructura de nuestra formación económica desde una perspectiva revolucionaria, eso no está en juego en esta coyuntura. ¿Significa que entonces no debemos pronunciarnos desde una perspectiva también revolucionaria? En lo esencial, y justamente por la forma en que el MAS necesitó poner “toda la carne en el churrasquero bonapartista” , el triunfo del NO representaría el inicio del derrumbe de la dupla de caudillos al interior del MAS, donde debido a la interminable historia de favoritismos y actos de traición y corrupción, las cuentas por cobrar entre ellos no tiene más tiempo de prórroga. Actualmente, el disciplinamiento y verticalidad que ajusta al movimiento sindical es implacable. Necesitamos el triunfo del NO porque desde nuestra perspectiva y producto de ello, el derrumbe al interior del MAS barrerá también con las direcciones sindicales actualmente cooptadas, se abrirá en el corto plazo la posibilidad de reconstruir las organizaciones sindicales desde las bases en una actitud y moral más determinadas, y los trabajadores ante el desarrollo acelerado de la crisis económica en perspectiva, marche aunque a paso comparativamente más rezagado, hacia la superación del reformismo pseudo anticapitalista – antiimperialista del MAS. En una situación de triunfo del NO, tendremos un gobierno totalmente decantado a favor de la derecha que ahora (una fracción de ella) esta circunstancialmente jugando a “demócrata” también desde el NO, un desbande de oportunistas desde el MAS y las posibilidades de luchas más frontales por la reconquista de las organizaciones sociales y sindicales y por la consolidación de la propuesta del Partido de los Trabajadores. Por tanto, a la izquierda revolucionaria no puede darle lo mismo si gana el Si o si gana el NO en la perspectiva inmediata de derrotar al gobierno burgués (una vez más en las urnas, por ahora). Significa estar presente en todas las formas de lucha, desde una única posición, la revolucionaria, con sus propias consignas y en confrontación directa con la derecha desesperada de reciclarse desde los trabajadores. No es cierto que el voto NULO o BLANCO sea una forma de abstención política. Al contrario, el voto Nulo o Blanco representa una concreta actitud política a favor del SI, por lo siguiente: el equilibrio de fuerzas por el SI y por el NO están en posible punto de equilibrio y donde el que gane necesita obtener solo la mayoría simple. En este escenario, una izquierda que propugne el voto en Blanco o Nulo, está directamente restándole votos al NO, al núcleo de la izquierda radical y está apoyando por acción y omisión al triunfo del SI, es decir está apoyando a la consolidación del estado bonapartista por medio del triunfo de la estrategia hegemónica de su bloque histórico, con todas las consecuencias sociales políticas que ello representa. Este será el resultado del voto NULO BLANCO si es que gana el SI. No es una simple relación aritmética de votos, se trata de las consecuencias políticas de esa opción. El voto NULO o BLANCO comete el error de identificar el NO con la derecha sin distinciones, racionalizando con la misma lógica masista que, para tratar de “diferenciarse” donde ya no hay posibilidades de MAS camaleonismo, reinventa a sus opositores históricos de la derecha como son los masacradores del gonismo (pero se cuida de no incluir a las adenistas y novimientistas históricos que con los que están gobernando) para justificar su fechorías de ahora. En la historia no es la primera vez que posiciones ideológicas totalmente divergentes coinciden temporalmente en un objetivo común, pero cada uno, como ya se ha explicado, con sus propios objetivos de clase. La afirmación que “la dictadura no es de Evo, la dictadura es de una clase sobre otra, con Evo o sin él” es equivocada, porque no toma en cuenta que coyunturalmente vimos en un estado de características bonapartista, y que éste Estado necesita de un caudillo irreemplazable, absoluto, infalible, iluminado, reserva moral, resucitado…. Por eso, la lucha contra el estado burgués en su forma bonapartista de hoy, implica también la lucha contra su dios de barro, contra su caudillo, ahora irremplazable también en los esquemas de corrupción, y que ha puesto su propia cabeza en juego este 21 de febrero. Ante ello, ¿lo apoyamos con el SI, el Nulo o Blanco o lo ayudamos a que se caigade podrido con el NO?. El voto Blanco o Nulo es por ello funcional al MAS, junto a la tradicional postura filo-morenista de LOR-CI, que entre otras jugarretas propias de esta organización, primero coopta al secretario ejecutivo del PT Mario Martinez en su disputa burocrática, y logrado el objetivo de convertirlo en “su militante”, enseguida lo congela en la total inacción, también funcional a los intereses del masismo. Esto significa sabotear al desarrollo del Partido de los Trabajadores desde adentro, a esto se llama traición a los principios revolucionarios. Aprovechamos la campaña por el NO para continuar posicionando la propuesta programática del PT, por la expropiación de los expropiadores, por la destrucción del estado burgués, por la instauración de la dictadura del proletariado, por la lucha ideológica contra todas las formas de opresión social y espiritual que enajena y prostituye al ser humano. VIVA EL PARTIDO DE LOS TRABAJADORES VOTA POR EL NO, HACIA EL DERRUMBE DEL ESTADO BONAPARTISTA EN CRISIS

26 de marzo de 2014

Urge conocer la verdad sobre el llamado “terrorismo separatista”

Urge conocer la verdad sobre el llamado “terrorismo separatista” En un operativo policial, realizado en la ciudad de Santa Cruz, el 16 de Abril de 2009 fuerzas policiales “abatieron” en el Hotel Las Américas a tres extranjeros y apresaron a otras dos personas; días antes una bomba había sido detonada en la puerta de la casa del cardenal Julio Terrazas. Horas después del operativo el gobierno anunció que se había desbaratado una grave conspiración armada separatista, que contaba con la participación de importantes líderes regionales. Una azorada opinión pública pudo contemplar fotos y videos, que junto a declaraciones oficiales sembraban indicios que parecían confirmar la gravedad de un terrorismo separatista. Muchos bolivianos de buena fe cerraron filas en contra de lo que se veía como una grave amenaza a la integridad nacional. Conforme pasó el tiempo (casi 5 años) se han ido conociendo otros videos, fotos y audios que arrojan serias dudas sobre lo sucedido y; develan cada vez más evidencias sobre las diversas expresiones de manipulación por parte del gobierno, tanto sobre la información difundida aquél entonces, como sobre los juicios aún en curso y el abuso que hace del sentimiento de unidad del país en la población. Recientemente, el ex fiscal Marcelo Soza, que durante mucho tiempo fue hombre fuerte de la acusación y de las pretensiones de gobierno, huyó al Brasil en pos de adquirir el estatus de refugiado político y envió una carta que desnuda, aún más, la instrumentalización gubernamental de los procesos judiciales del caso. Los esfuerzos de funcionarios gubernamentales por justificar lo injustificable, no despejan en modo alguno el grado de instrumentalización de la Fiscalía y los tribunales de justicia, ni los extremos de extorción y otras expresiones de corrupción y terror a las que recurrieron personas vinculada a la propia Fiscalía y al Ministerio de Gobierno. Así, el denominado caso Rosza se ha convertido en un rasgo ineludible para entender el rumbo de la política en el país. Hoy, saber cuál fue la participación del gobierno en los llamados actos de terrorismo separatista, en la instrumentalización del Ministerio Público y el Poder Judicial, cobra urgencia. Y para ello, se hace necesario que la sociedad boliviana se dote de nuevas instancias que le permitan conocer con certeza la verdad. Dichas instancias deben resultar evidentemente creíbles, como las Comisiones de la Verdad que funcionaron en países vecinos. Los esfuerzos que se conocen en tal sentido sin duda son encomiables, pero cabe advertir que, dado los intereses políticos en juego, se ha imprescindible considerar la presencia institucionalizada de personalidades, entidades nacionales y organismos internacionales de reconocida credibilidad por parte de la población. La Paz 26 de marzo de 2014

16 de febrero de 2014

“La derecha se monta sobre el fracaso económico chavista” … mientras la izquierda se queda impávida

Respecto a los sucesos del 12 de febrero “La derecha se monta sobre el fracaso económico chavista” … mientras la izquierda se queda impávida Respecto a los sucesos del 12 de febrero “La derecha se monta sobre el fracaso económico chavista” … mientras la izquierda se queda impávida La porción entre comillas de nuestro título corresponde a una declaración que diera Orlando Chirino, dirigente del PSL, y que recoge el periodista argentino Diego Rojas[1] el jueves 13 de febrero de los corrientes en una entrevista que le realizara. El agregado posterior es evidentemente nuestro porque Orlando Chirino en esa entrevista no explica el por qué la izquierda no ha capitalizado con la movilización autónoma y bajo las banderas de clase el resquemor que deja en el pueblo el fracaso económico chavista. Siendo una verdad absoluta lo del fracaso económico del gobierno de Maduro, lo que se expresa en la pérdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora y la inminencia de un ajuste descomunal que ya se vive con la escasez y el desabastecimiento de los artículos de primera necesidad, la inflación sin control y más medidas que puedan volver a contemplar otra devaluación y tarifazos como con la electricidad y otros servicios públicos o con la gasolina, la izquierda mayoritaria, reformista y conciliadora ha preferido seguir defendiendo lo que considera un gobierno “progresista”, mientras un sector de ella minoritario no consigue el cómo hacer trascender sus planteamientos para dar el cambio efectivo de conjunto. El 12 de febrero se convocó a la juventud Los jóvenes del país convocaron a una jornada de movilizaciones respecto a una nueva fecha en su día. Mientras los sectores chavistas se dejaban movilizar por la institucionalidad del aniversario desde el gobierno con exaltaciones al patriotismo por el bicentenario de la batalla de La Victoria, los de la oposición se concentraban y marchaban para denunciar la evidente situación de deterioro económico y social a casi un año de gobierno de Nicolás Maduro. Que los sectores políticos dirigentes de la derecha en la MUD con sus dos tendencias (la de Capriles, conciliadora con el gobierno, y la de Leopoldo López, María Corina Machado o Antonio Ledezma, de abierto rechazo), les ofrecieran la logística de los actos, marchas y concentraciones en distintas ciudades de importancia en el país, indica en mucho que ni la derecha estaba muerta luego de los resultados electorales de diciembre pasado ni que la polarización política entre sectores que defienden el Estado capitalista y burgués sea un tema acabado. Quizás haya sido una sorpresa, tanto para el gobierno como para la misma derecha, que la capacidad de convocatoria en Plaza Venezuela en Caracas tuviera mayor acogida de la esperada y que, adicionalmente, no sólo asistieran a ella sólo jóvenes y estudiantes. Lo que sí resulta una sorpresa es que el gobierno les haya dejado la “cancha libre” hasta la sede de la Fiscalía, dejándola totalmente desprotegida, y colocase en La Hoyada a dos cuadras a la PNB para evitar cualquier posible transcurrir posterior, más aún a sabiendas que los sectores golpistas de la derecha ya tenían un plan desestabilizador preparado luego de haber denunciado el gobierno las convocatorias previas por parte de su sector más radical en la MUD. El cierre de la marcha frente a la Fiscalía (Ministerio Público), sin la presencia de algún fiscal que los atendiera, transcurrió sin incidentes, allí los representantes estudiantiles y los personeros de la derecha volcaron en sus palabras tanto la condición antidemocrática de mantener presos en la ciudad de Coro a los detenidos en Táchira y reclamar por su libertad como en denunciar la grave situación de escasez, desabastecimiento, costo de la vida, caos en la salud y hasta la criminalización de la protesta social. Todo hacía presumir que con la movilización realizada ganaban tanto el gobierno con su tolerancia a permitirla como la derecha en haberla logrado, como si en el marco de la democracia burguesa se pudiesen resolver las abiertas contradicciones antes mencionadas. Sin embargo, mientras los convocados y sus dirigentes iniciaban su retiro de las inmediaciones, un grupo se dirigía tanto hacia la Plaza La Candelaria como hacía la parte sur de la Plaza Carabobo con el fin de promover disturbios. Nadie puede explicar la pasividad de las fuerzas del orden al iniciarse las acciones de vandalismo, tampoco el ataque franco a la sede del Ministerio Público. Antes de esto son asesinados un miembro de los colectivos chavistas del 23 de Enero y un estudiante de los convocados. Maduro ha dicho que entre ambos asesinatos medió apenas 15 minutos y que los disparos fueron hechos con la misma arma de fuego. Del segundo hay registros en video de cuando es alcanzado por el disparo, como si ex profeso se tuviera preparada la escena, así como uniformados y civiles, entremezclados, disparando a mansalva con pistolas a los “estudiantes”. La candidez del gobierno en la supuesta sorpresa de la convocatoria perdería así valor, y por el contrario, pudiera entenderse como una acción concertada por arriba (puesta en escena) entre ciertas fuerzas represivas del Estado (del SEBIN como constan en algunas fotos y videos en las redes sociales), colectivos chavistas en “defensa de la revolución” y “estudiantes” revoltosos y/o desadaptados. Maduro y la excusa del “golpe” promovido por la derecha fascista y el imperialismo Con los sucesos posteriores a los de la concentración en el Ministerio Público el gobierno aprovechó para denunciar un “golpe de estado” en curso alegando un guión similar al del 2002. Si bien políticamente se pueden dar distintos tipos de “golpes de estado” que tiendan al desalojo del poder de quienes lo detentan, y hasta con alguno se afecte esencialmente la economía del país para así obligar a un cambio político no esperado, el “golpe de estado clásico” necesita del factor militar para llevarse a cabo y en los actuales momentos la derecha pareciera que no cuenta con tal apoyo para darlo si nos remitimos a la experiencia del 2002. Lo “clásico”, sin embargo, no excluye al “auto golpe”. En abril de 2013, luego de las elecciones donde Maduro ganara dramáticamente la presidencia y cuando también se hablaba de un “golpe” que violentara sus resultados, publicamos en nuestro blog el artículo titulado “Ante un nuevo intento desestabilizador de la oposición de derecha, EL GOLPE SE CONTRARRESTA EN LAS CALLES, VENGA DE DONDE VENGA”[2]. Hoy, el “VENGA DE DONDE VENGA” sigue estando sobre la palestra, y con mayor razón las fuerzas movilizadas de los trabajadores y el pueblo lo deben contrarrestar en las calles con un plan de luchas basado en su organización que dé respuesta a la caótica situación económica por la cual pasamos, sin esperar que Maduro o cualquier otro personero del gobierno lo advierta, y de paso, intentar darle respuesta obviando la participación directa de los explotados y el pueblo que son los únicos a los que un golpe de estado en última instancia es dirigido. Para Maduro la mesa está servida Los intentos de “golpe” son la excusa perfecta para preparar un plan que persigue dos fines. El primero es fortalecer una base social del chavismo desencantado por lo mismo que denuncia la derecha pero que ante la ausencia o la falta de alternativa independiente lo vuelve a encarrilar. El segundo es hacer pasar por mampuesto que toda iniciativa autónoma de reclamos válidos por los explotados respecto a sus salarios, despidos, o arremetida patronal, que necesariamente deben ser llevados a los niveles de protesta en las calles para ser escuchados, tenga connotación “golpista” y pueda seguir siendo criminalizado desde el gobierno tras una mayor regimentación laboral y social. La crisis económica por la que pasa el país hasta el momento quienes la han pagado han sido los explotados, y como no se vislumbra desde el gobierno ninguna acción que realmente se la haga pagar a los explotadores, se acentuará hacia los primeros. Un golpe o un autogolpe es la respuesta buscada ante una batalla campal con muertos de ambos bandos, promovida para justificar la mejor salida para los factores políticos y económicos del status quo pues restringe las libertades democráticas, y por tanto, el derecho a la protesta y al de reunión pública, obligando a los explotados por vía de fuerza a pagar el ajuste económico y social en curso. El Estado venezolano está lo suficientemente militarizado, por aceptación del propio Maduro[3], para imponer por la vía de los hechos el violentar las libertades democráticas. Esa es una de las aristas del golpe “VENGA DE DONDE VENGA” que los explotados debemos de considerar, y que por boca de Maduro, ya comenzó a expresarse con exigirnos “permisos” y su aprobación para que podamos manifestar en las calles cuando hasta la CRBV y el propio Chavez lo contradicen[4], pero, por el contrario, han hecho aplaudir al alto mando militar. La izquierda y el mirarse el ombligo le deja el camino abierto al golpe venga de donde venga La izquierda en general se está mirando el ombligo mientras la crisis económica empeora, también contempla impávida el accionar de la derecha en la oposición y en la que medra en abundancia en el gobierno “socialista”. Las alharacas de Maduro luego de los sucesos del 12 de febrero han conseguido que parte de las bases del chavismo asuman que la protesta social y obrera es “golpista”, de allí que aprueben la detención de Leopoldo López creyendo que con ello saldrán del marasmo en que les está dejando la economía en crisis del país. La izquierda plegada al chavismo sabe que es el gobierno el responsable de la grave situación política y económica que sobrellevamos los trabajadores y las comunidades. Mientras la impunidad ha permitido que la lucha contra la corrupción se haya convertido en palabrerío y ahora el estandarte del gobierno sea la “paz”, los funcionarios públicos que permitieron la fuga de divisas por 150.000 millones de dólares desde 2003 existiendo un control de cambios que lo impediría, o aquellos que desde el SITME también lo hicieran con otros 20.000 millones, siguen campantes en esta administración pública de Maduro mientras las medidas de la mal llamada “contraofensiva económica” les sigue permitiendo a los capitalistas dilapidar la renta petrolera. Hace falta una contraofensiva política que imponga el cambio a favor de los explotados y para eso la autonomía frente al gobierno debe ser demostrada levantando las banderas de la independencia política y de clase y por la defensa irrestricta de las libertades democráticas, el primer paso es un frente de izquierda y de los trabajadores que organice el descontento generalizado con una salida de conjunto. Es la única posibilidad que impida el golpe venga de donde venga y además haga pagar a los capitalistas por la crisis que sólo ellos han creado con la anuencia del gobierno bolivariano que les ha permitido la fuga descarada de las divisas y sin haber puesto todavía tras las rejas al primero de los grandes capitalistas o banqueros o a algún verdaderamente notable funcionario público que se lo ha convalidado. Para salir de la crisis, y evitar el golpe venga de donde venga, hay que confiscar los capitales de las grandes industrias y la banca y ponerlos en función de los trabajadores y el pueblo. Hay que suspender el pago de la deuda externa que desangra aún más las escasas divisas. Hay que nacionalizar el comercio exterior bajo control de los trabajadores y el pueblo para racionalizar las importaciones y colocarlas en función del interés social de las grandes mayorías, y con los excedentes propulsar la recuperación y el desarrollo de una industrialización propia que obligue a los empresarios a producir nacionalmente al contrario de la economía de puertos que fomentan para obtener mejores ganancias. Y también y fundamentalmente, hay que hacer que el salario mínimo sea igual al valor de la cesta básica familiar de 5 personas a la par que indexado mensualmente al valor de la inflación. Estas son las salidas transicionales al socialismo, algo que ni la derecha de la MUD ni la del gobierno querrán imponer por sus contubernios con los capitalistas, pero para eso necesitamos el Frente de Izquierda y de los Trabajadores que las levante para hacer realidad el gobierno obrero y popular. EL GOLPE SE CONTRARRESTA EN LAS CALLES, VENGA DE DONDE VENGA POR UN FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES QUE SEA LA DIRECCIÓN HACIA EL GOBIERNO OBRERO Y POPULAR POR LA CONFISCACIÓN DE LOS CAPITALES DE LA GRAN INDUSTRIA Y LA BANCA Y SU CONTROL POR PARTE DE LOS TRABAJADORES POR LA NACIONALIZACIÓN DEL COMERCIO EXTERIOR BAJO EL CONTROL DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO SALARIO MÍNIMO IGUAL A LA CESTA BÁSICA FAMILIAR DE 5 PERSONAS INDEXADO MENSUALMENTE CON EL VALOR DE LA INFLACIÓN LA CRISIS NO LA CREAMOS LOS TRABAJADORES NI EL PUEBLO, LA CREARON LOS CAPITALISTAS ¡QUE PAGUEN ELLOS LOS COSTOS! Opción Obrera 14/02/2014

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