3 de marzo de 2011

Bolivia: Consideraciones en torno al incremento salarial decretado por el gobierno del MAS





Por Cesar Choque

1.- El 24 de febrero, la clase obrera fabril de la ciudad de La Paz, salía en una nutrida marcha, rechazando el alza del costo de la canasta familiar y planteando la lucha por un incremento salarial de acorde a la canasta familiar. Fue antecedida por la movilización de la Central Obrera Boliviana (realizada el 18 de febrero) y del cabildo convocado por la Federación Departamental de Trabajadores en Educación Urbana de La Paz (el cual contó con cerca de 8000 asistentes), estas situación ha planteado con claridad la existencia de una tendencia a la radicalización de la lucha de clases en nuestro país y que esta iba construyendo una dirección revolucionaria en germen (la intersindical).
2.- Para frenar esta situación el gobierno nacionalista, (D.S. Nº 809), aprobó un incremento salarial del 10 por ciento para los trabajadores en salud, magisterio, Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Y un aumento del 20 por ciento al salario mínimo nacional, que sube de 679, 35 a 815,40 bolivianos. (un incremento nominal de Bs. 136).
El incremento al mínimo nacional, tiene directa relación con el pago del bono de antigüedad en el sector privado, cuyo incremento nominal estará en un rango de Bs. 20,45 y Bs. 204,75. (Ver tabla Nº1), según la antigüedad del trabajador.
En aquellas fábricas donde el salario básico sea mayor a este nuevo incremento del mínimo nacional (Bs.815,40), no tendrá ninguna repercusión, dado que el salario básico es mayor del salario mínimo nacional. Esta situación es muy frecuente en las fábricas grandes, incluso medianas de la industria manufacturera.

En el sector privado, donde esta el grueso de la clase obrera (minero, fabril, etc.), por las características sobreexplotadoras de la patronal, y del desarrollo de la industria manufacturera, tenemos un proletariado muy joven, que en su gran mayoría no pasa los diez años de antigüedad y el núcleo de obrero antiguos que pasan los 20 años de antigüedad es reducido, por lo cual el incremento nominal del gobierno estará entre un rango de Bs. 212 (Bs. 136 del salario nominal y Bs 73 del bono de antigüedad), para el grueso de la clase obrera.
3.- Adicionalmente el DS 809, fija la base del incremento salarial en el sector privado, el cual define que “será convenido entre los sectores patronal y laboral, considerando como base de negociación el diez por ciento (10%) del incremento salarial… cuya aplicación podrá ser inversamente proporcional”. Por lo cual dicho incremento será del 1 al 10%, según negocie cada sindicato, según categorías y niveles salariales dentro de cada empresa.
4.-Por su parte, el secretario ejecutivo del magisterio de La Paz, José Luis Álvarez, rechazó el incremento del 10 por ciento para el sector público. Y hoy jueves la dirigencia nacional de todos los sectores afiliados a la COB, realizan un ampliado nacional de emergencia, para discutir esta situación. La dirigencia de la COB, a la cabeza de Pedro Montes, se ha negado a verter criterio sobre el mencionado decreto supremo, actitud cómplice de aceptación pasiva.
5.- El gobierno con este medida, sacada antes de las fiestas de carnaval, ha iniciado un ofensiva política para desarmar la lucha salarialista de los trabajadores de Bolivia. Es muy probable que la dirigencia sindical comprometida con el gobierno en base al incremento nominal que se verificará en la papeleta de pago y que es retroactivo a enero, tenga cierta posibilidad de maniobrar y de desorganizar la lucha económica-política que se gestaba en los sindicatos de base de la clase obrera y que amenaza con tumbar a la burocracia sindical. Pero dado las actuales circunstancias económicas del país esta medida paliativa no calme la furia obrero-popular, con un gobierno que ha demostrado servir a la patronal y las transnacionales.

¡Por un incremento salarial de acorde a la canasta familiar!

La Otan amenaza a la revolución libia y a las revoluciones árabes

Solamente la ingenuidad o la defensa desembozada del imperialismo pueden concluir que el despliegue militar de la Otan tenga el propósito de poner fin al régimen de Gaddafi y ayudar a la revolución árabe. La experiencia del último mes ha demostrado sin atenuantes, que el imperialismo le ha soltado la mano a los dictadores a su servicio, para encarar la tarea de imponer a las revoluciones en curso límites sociales y políticos insalvables, y direcciones democratizantes que comulgan con el capital financiero internacional. Es lo que ha estado tratando de hacer en Túnez con el gobierno de transición que tiene ahora sus días contados; o con El Baradel y algunos bloqueros en Egipto. Gaddafi es, desde hace más de una década, un pitiimperialista (para tomar una expresión que Hugo Chávez aplica a sus opositores), cuyo régimen de dictadura familiar ha quedado definitivamente superado por los acontecimientos. El imperialismo está obligado a captar a la oposición insurgente y a sus direcciones, para evitar que la revolución, como en Túnez, se desplace violentamente hacia la izquierda. No solamente está en juego un país petrolero sino otros más como Bahrein y Omán, e incluso Arabia Saudita, donde los capitales (de las propias familias gobernantes) están huyendo en estampida, como lo muestra la caída del 25% de la Bolsa de Ryahd.

El campo revolucionario libio es consciente de esta situación. La amenaza de la Otan ha puesto al descubierto sus contradicciones: una fracción rechazó cualquier intervención de ella en la revolución, pero en las últimas horas algunos sectores la han comenzado a propiciarla con el argumento de los asesinatos de la camarilla de Gaddafi. Otro asunto es que, aunque la revolución crece, el balance de la capacidad militar todavía favorece al gobierno central. La quiebra de Gaddafi ha sembrado el pánico entre todas las camarillas petroleras del Medio Oriente, que ven como los fondos soberanos de uso particular del dictador libio, aplicados a la participación en grandes pulpos financieros, como Unicredit o la Finnmecánica italiana, quedan temporalmente confiscados en las naciones que son sus aliadas. Cualquier apoyo a Gaddafi, en estas circunstancias, es simplemente criminal. El rechazo a la Otan debe hacerse en nombre de la defensa de la revolución, no para sostener al contrarrevolucionario agonizante.

La propuesta de meter a la Otan en Libia, por otra parte, no solamente ha suscitado una división en el campo imperialista, por ejemplo entre Gran Bretaña y Estados Unidos, de un lado, y la UE del otro, sino también el recelo de China, que ha desplegado en la zona, por primera vez, a su propia Armada. Empantanados en Irak y Afganistán, y lidiando con una crisis financiera y fiscal histórica, los propios imperialistas cuidan sus pasos. En apenas seis semanas la crisis mundial ha registrado un giro extraordinario, que no dejará de afectar a ningún país y menos a la Argentina y a América Latina.

La Otan amenaza a la revolución libia y a las revoluciones árabes

Solamente la ingenuidad o la defensa desembozada del imperialismo pueden concluir que el despliegue militar de la Otan tenga el propósito de poner fin al régimen de Gaddafi y ayudar a la revolución árabe. La experiencia del último mes ha demostrado sin atenuantes, que el imperialismo le ha soltado la mano a los dictadores a su servicio, para encarar la tarea de imponer a las revoluciones en curso límites sociales y políticos insalvables, y direcciones democratizantes que comulgan con el capital financiero internacional. Es lo que ha estado tratando de hacer en Túnez con el gobierno de transición que tiene ahora sus días contados; o con El Baradel y algunos bloqueros en Egipto. Gaddafi es, desde hace más de una década, un pitiimperialista (para tomar una expresión que Hugo Chávez aplica a sus opositores), cuyo régimen de dictadura familiar ha quedado definitivamente superado por los acontecimientos. El imperialismo está obligado a captar a la oposición insurgente y a sus direcciones, para evitar que la revolución, como en Túnez, se desplace violentamente hacia la izquierda. No solamente está en juego un país petrolero sino otros más como Bahrein y Omán, e incluso Arabia Saudita, donde los capitales (de las propias familias gobernantes) están huyendo en estampida, como lo muestra la caída del 25% de la Bolsa de Ryahd.

El campo revolucionario libio es consciente de esta situación. La amenaza de la Otan ha puesto al descubierto sus contradicciones: una fracción rechazó cualquier intervención de ella en la revolución, pero en las últimas horas algunos sectores la han comenzado a propiciarla con el argumento de los asesinatos de la camarilla de Gaddafi. Otro asunto es que, aunque la revolución crece, el balance de la capacidad militar todavía favorece al gobierno central. La quiebra de Gaddafi ha sembrado el pánico entre todas las camarillas petroleras del Medio Oriente, que ven como los fondos soberanos de uso particular del dictador libio, aplicados a la participación en grandes pulpos financieros, como Unicredit o la Finnmecánica italiana, quedan temporalmente confiscados en las naciones que son sus aliadas. Cualquier apoyo a Gaddafi, en estas circunstancias, es simplemente criminal. El rechazo a la Otan debe hacerse en nombre de la defensa de la revolución, no para sostener al contrarrevolucionario agonizante.

La propuesta de meter a la Otan en Libia, por otra parte, no solamente ha suscitado una división en el campo imperialista, por ejemplo entre Gran Bretaña y Estados Unidos, de un lado, y la UE del otro, sino también el recelo de China, que ha desplegado en la zona, por primera vez, a su propia Armada. Empantanados en Irak y Afganistán, y lidiando con una crisis financiera y fiscal histórica, los propios imperialistas cuidan sus pasos. En apenas seis semanas la crisis mundial ha registrado un giro extraordinario, que no dejará de afectar a ningún país y menos a la Argentina y a América Latina.

La Otan amenaza a la revolución libia y a las revoluciones árabes

Solamente la ingenuidad o la defensa desembozada del imperialismo pueden concluir que el despliegue militar de la Otan tenga el propósito de poner fin al régimen de Gaddafi y ayudar a la revolución árabe. La experiencia del último mes ha demostrado sin atenuantes, que el imperialismo le ha soltado la mano a los dictadores a su servicio, para encarar la tarea de imponer a las revoluciones en curso límites sociales y políticos insalvables, y direcciones democratizantes que comulgan con el capital financiero internacional. Es lo que ha estado tratando de hacer en Túnez con el gobierno de transición que tiene ahora sus días contados; o con El Baradel y algunos bloqueros en Egipto. Gaddafi es, desde hace más de una década, un pitiimperialista (para tomar una expresión que Hugo Chávez aplica a sus opositores), cuyo régimen de dictadura familiar ha quedado definitivamente superado por los acontecimientos. El imperialismo está obligado a captar a la oposición insurgente y a sus direcciones, para evitar que la revolución, como en Túnez, se desplace violentamente hacia la izquierda. No solamente está en juego un país petrolero sino otros más como Bahrein y Omán, e incluso Arabia Saudita, donde los capitales (de las propias familias gobernantes) están huyendo en estampida, como lo muestra la caída del 25% de la Bolsa de Ryahd.

El campo revolucionario libio es consciente de esta situación. La amenaza de la Otan ha puesto al descubierto sus contradicciones: una fracción rechazó cualquier intervención de ella en la revolución, pero en las últimas horas algunos sectores la han comenzado a propiciarla con el argumento de los asesinatos de la camarilla de Gaddafi. Otro asunto es que, aunque la revolución crece, el balance de la capacidad militar todavía favorece al gobierno central. La quiebra de Gaddafi ha sembrado el pánico entre todas las camarillas petroleras del Medio Oriente, que ven como los fondos soberanos de uso particular del dictador libio, aplicados a la participación en grandes pulpos financieros, como Unicredit o la Finnmecánica italiana, quedan temporalmente confiscados en las naciones que son sus aliadas. Cualquier apoyo a Gaddafi, en estas circunstancias, es simplemente criminal. El rechazo a la Otan debe hacerse en nombre de la defensa de la revolución, no para sostener al contrarrevolucionario agonizante.

La propuesta de meter a la Otan en Libia, por otra parte, no solamente ha suscitado una división en el campo imperialista, por ejemplo entre Gran Bretaña y Estados Unidos, de un lado, y la UE del otro, sino también el recelo de China, que ha desplegado en la zona, por primera vez, a su propia Armada. Empantanados en Irak y Afganistán, y lidiando con una crisis financiera y fiscal histórica, los propios imperialistas cuidan sus pasos. En apenas seis semanas la crisis mundial ha registrado un giro extraordinario, que no dejará de afectar a ningún país y menos a la Argentina y a América Latina.

Extraordinario desplazamiento hacia la izquierda de la revolución en Túnez

"El gobierno de transición se desmorona -informa El País (2/3)- y la calle impone su agenda en Túnez". El gobierno al que hace referencia el diario español es el que sustituyó al derrocado dictador Ben Alí, con la misión de mantener la continuidad del régimen político. Además de una mayoría de ministros del gobierno caído, cuenta con la asistencia de representantes del partido progresista y del partido comunista. "El siguiente paso de la revolución tunecina -sigue el diario- será la creación de una Asamblea Constituyente tal y como lo exigía un amplio colectivo de la sociedad civil autobautizado Consejo de Protección de la Revolución". El autodesignado gobierno de transición había previsto la realización de elecciones en seis meses. El Consejo "lo forman decenas de asociaciones y colectivos profesionales, muchos de nuevo cuño, y el poderoso sindicato Unión General de Trabajadores Tunecinos". Estas demandas y planteos emergieron de una concentración popular de más de cien mil personas el viernes 25, la más importante desde el estallido revolucionario. En forma simultánea, pero en Marruecos (en la región del Rif en el noroeste del país), se produjeron acciones abiertamente revolucionarias, que habían sido convocadas "por jóvenes activos en las redes sociales, pequeños partidos de izquierda, asociaciones de la sociedad civil y las juventudes del gran movimiento islamista". En Túnez, mientras tanto, fue liberada la totalidad de los presos políticos.

La emergencia de la reivindicación de la Asamblea Constituyente marca una clara evolución política en el desarrollo del conjunto de la revolución en los países árabes, en especial si es convocada por un gobierno revolucionario -o sea por los partidos proscriptos por el régimen derrocado. En tales condiciones, la Constituyente no podrá limitarse a la redacción de una nueva Carta, sino que deberá actuar en forma ejecutiva y al mando formal de las fuerzas armadas. La cuestión del ejercicio del poder real quedaría planteada al rojo vivo: o el gobierno depura a las fuerzas armadas y procede al armamento del pueblo, o las fuerzas armadas se encaminarán hacia un golpe militar. Para el imperialismo, se plantearía un escenario de pesadilla, algo que también ha influido decisivamente en la decisión de desplegar las flotas en las costas del norte de Africa. La presencia masiva de los sindicatos en el movimiento revolucionario abre la perspectiva de que el eje de la nueva fase de la revolución sean los comités regionales de la UGTT o incluso comités obreros elegidos por la base.

Esta evolución política no dejará de tener sus repercusiones en Egipto, donde la Junta Militar pretende resolver el problema de una nueva Constitución sin deliberación popular, es decir: mediante un plebiscito que refrende un proyecto redactado entre cuatro paredes. Se asiste de este modo a un proceso extraordinario, en el cual las revoluciones en los ámbitos nacionales, cuya evolución primaria está determinada por la agudización de los conflictos internos, se entrelazan como experiencia política y forman un proceso único de características complejas. El ingreso de la Otan en la crisis no tiene por misión, como lo sostienen los tilingos nacionales y populares, poner fin al gobierno ‘revolucionario' de Kadafi, sino contener la revolución árabe en los límites de las relaciones sociales y políticas existentes. La pelea de la Otan no es contra sus aliados convertidos en cadáveres, ni para defender los derechos humanos, sino contra el ascenso revolucionario, al cual quiere pilotear apoyado en la fuerza armada de las potencias imperialistas.

J. A

CONVOCATORIA A II ENCUENTRO NACIONAL


Propuestas para salir de la crisis económica, energética y alimentaria
Contra el saqueo de nuestros minerales e hidrocarburos
Unidad para derrotar al poder transnacional
Trabajo y salario justo para todo el pueblo de Bolivia

La Paz, miércoles 16 de marzo de 2011
Lugar: Casa Social del Maestro, La Paz
Horas 17:00.

La Unión Nacional de Defensores de los Recursos Naturales de Bolivia y La Federación de Trabajadores de la Educación Urbana de La Paz convocan a todas las organizaciones sociales del país al II Encuentro Nacional: “Propuestas para salir de la crisis económica, energética y alimentaria”, evento que analizará y propondrá salidas a la actual crisis económica, energética y alimentaria desde los sectores explotados y empobrecidos del país, a realizarse en la ciudad de La Paz el miércoles 16 de marzo de 2011 desde horas 17:00 en las instalaciones de la Casa Social del Maestro de la ciudad de La Paz.
El evento contará con la participación de federaciones de fabriles, campesinos, maestros, CONAMAQ, centrales obreras departamentales, comités cívicos y profesionales.
Este Encuentro tiene por objetivo analizar la actual crisis alimentaria nacional e internacional, coyuntura económica, la situación de la minería e hidrocarburos y las salidas y propuestas por trabajo y salario justo para todo el pueblo boliviano.

Exponen:
Enrique Ormachea: La crisis alimentaria nacional e internacional
Julio Alvarado: Análisis de la economía
Justo Zapata: Situación de la minería y los hidrocarburos
Carlos Arze: Coyuntura económica y salario justo

Comentan y critican:
Rafael Quispe – Malku de la CONAMAQ
Jaime Solares: Secretario Ejecutivo de la Central Obrera Departamental de Oruro - COD
José Luis Álvarez: Federación de Trabajadores de la Educación Urbana de La Paz - FTEULP
Celestino Condori: Dirigente del Comité Cívico Potosinista – COMCIPO
Fanny Nina: Dirigente vecinal de la ciudad de El Alto.

Moderador:
Mirko Orgáz García

Auspician:
El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), el Observatorio Boliviano de los Recursos Naturales, el Centro de Estudios y Apoyo al Desarrollo Local (CEADL), la Federación Departamental de Trabajadores de la Educación Urbana de La Paz (FDTEULP) y la Unión Nacional de Defensores de los Recursos Naturales (UNADERENA).

1 de marzo de 2011

DOBLE PODER EN LIBIA

DOBLE PODER EN LIBIA
La crisis revolucionaria no solamente ha asumido su forma más extrema en Libia con el desencadenamiento de un principio de guerra civil. Es también el lugar donde la descomposición del Estado ha sido más aguda, casi completa, y donde el vacío de poder, en las zonas que escapan al control del gobierno central ha sido cubierto en parte por la formación de comités populares.

De acuerdo al Financial Times (27.2), “en todo el este del país, académicos, funcionarios, soldados y hombres de negocios han unido fuerzas para administrar ciudades y pueblos una vez que el régimen de Mohamad Khadafi hubiera sido expulsado. En Benghazi, la capital de la región, uno de los varios comités que se han establecido asegura la provisión de electricidad. Se conecta con el comité encargado del petróleo para obtener el abastecimiento de combustibles para las plantas eléctricas. Los funcionarios que trabajan en la sucursal local del ministerio de Finanzas, que han adherido a la revolución ‘desde el primer día’, firman los cheques que aseguran el pago de los salarios”; la sucursal local del banco central tendría liquidez para sufragar gastos por tres meses. Grupos armados protegen el funcionamiento de las oficina! s del banco central. Se encuentran movilizados incluso los ‘boy scouts’ para la distribución de alimentos. En los bancos que han retomado su trabajo, se permite el retiro diario de hasta 160 dólares. Para los analistas políticos, la formación de comités obedece a la ausencia de instituciones políticas en Libia, con excepción de la camarilla del líder máximo, creando un vacío de poder que es cubierto por los comités. De acuerdo al corresponsal del FT, “El movimiento anti-régimen espera usar el mismo modelo de comités a nivel nacional para impedir el vacío que producirá la expulsión del régimen de Khadafi”.

La corresponsal de Le Monde (1.3) aborda también el tema de los comités, aunque desde otro ángulo. El comité encargado del gobierno de Benghazi realizó su primera conferencia de prensa el 27 de febrero. Señala, sin embargo, que “Entre las ciudades ‘liberadas’ del este, la coordinación entre los comités es casi inexistente”. Ella también explica que “Libia no tiene Constitución, ni partidos políticos, ni asociaciones ni sindicatos, ni el menor tejido político organizado en el cual apoyarse”. Además, “la revolución libia, lanzada por el empuje de la juventud, no tiene por el momento ningún dirigente”. Las caracterizaciones de los corresponsales del FT y de Le Monde contrastan con las de los analistas norteamericanos, que aseguran que el levantamiento en el este es la consecuencia d! e la desafección de los clanes tribales del este, que no es de ahora, con la camarilla familiar que gobierna desde Tripoli, la capital, en el oeste.

Los comités, dice Le Monde, han desechado la propuesta de marchar sobre Tripoli debido a la carencia de armamento adecuado para hacer frente a los tanques del gobierno. Asimismo, se encuentran discutiendo la formación de un gobierno regional, el cual serviría para unir a los comités pero que podría provocar la escisión territorial de Libia; un ex ministro de Khadafi, que abandonó el gobierno en los primeros días de la insurgencia, ha comenzado las gestiones para formar gobierno, probablemente en función de un reconocimiento internacional. Según el diario francés, los comités, en cambio, defienden con firmeza la unidad nacional y se oponen a formar gobierno. Al cabo de 40 años, la unidad burocrática de Libia, desarrollada por el nacionalismo tercermundista, se disuelve bajo la presión de una división nacional que se! ha acentuado.

Si la información de estos diarios es exacta, el imperialismo intentará pacificar a Libia a través de un arbitraje entre comités que combinan a diferentes clases sociales y la autocracia khadafista. Pero el imperialismo es incapaz de tener una política unificada frente a un país políticamente estratégico por sus recursos petroleros y su ubicación geográfica. El profesor Nouriel Roubini, que cobró fama cuando anticipó en detalle el derrumbe hipotecario en Estados Unidos, ha observado que el mayor problema “sistémico” del momento es el vacío de dirección política a nivel mundial. Quizás se quedó un poco corto, porque no tuvo en cuenta las crisis políticas que han emergido en los estados de Norteamérica, ni el efecto corrosivo de la crisis fiscal de Estados Unidos sobre la crisis mun! dial y la crisis política interna. El despropósito de los gobiernos del ALBA al apoyar a Khadafi pone de manifiesto la caracterización deformada que tienen de los acontecimientos internacionales, lo cual es típico del nacionalismo, que los examina desde sus estrechas fronteras nacionales y sus condicionamientos internos.

Jorge Altamira

www.po.org.ar

Libia: Guerra civil, desintegración estatal, amenaza de la OTAN

A diferencia de lo ocurrido en Túnez y Egipto, o en Yemen y Bahrein, la crisis revolucionaria en Libia ha asumido de entrada el carácter de un enfrentamiento armado entre coaliciones políticas más o menos definidas, que además registran antecedentes en las últimas décadas. No solamente Khadafi sino también los especialistas que comentan este proceso atribuyen una presencia relevante en la oposición a la secta de Al Qaeda u otras ramificaciones que han tenido un rol protagónico en la expulsión de las tropas rusas de Afganistán en la década de los 80 del siglo reciente. La naturaleza proimperialista del oficialismo es incuestionable, que desde los 2000 ha entregado la riqueza petrolera a los pulpos internacionales y que ha invertido, él mismo, los ahorros nacionales en corporaciones extranjeras que cotizan en las principales Bolsas. El régimen, que! ha progresado del nacionalismo militar de los 70 a un régimen entreguista, también está gobernado por una autocracia familiar. No es casual, por esto, que se hubiera pronunciado de entrada contra las revoluciones en curso en el mundo árabe, ni siquiera que haya desatado una represión feroz, incluido el ametrallamiento de las manifestaciones populares desde el aíre. De otro lado, sin embargo, el gobierno de Obama le ha dado un apoyo abierto a la coalición que lidera la rebelión, a medida que se hizo manifiesto el fracaso de la represión brutal del oficialismo. Es evidente que si prospera el copamiento de la coalición de fuerzas rebeldes por parte del imperialismo, éste podría ganar un punto de apoyo para sostener el continuismo de los regímenes políticos en los países árabes donde la rebelión popular ha derrocado a los gobiernos instalados o donde está a ! punto de lograrlo. La denuncia del régimen contrarrevolucionario de Khadafi debe ir acompañado, por estas razones, de una caracterización adecuada de la oposición, de una delimitación política correspondiente y de la denuncia de los lazos que ha tejido o pueda tejer con el imperialismo. La rebelión que comenzó de una forma “pacífica” en Túnez y Egipto asume, en Libia, características de guerra civil, y el régimen existente, por otro lado, sufre deserciones de funcionarios militares y civiles relevantes.

“La ira”

La rebelión libia comenzó con la convocatoria de un “día de la ira” contra el régimen. Estuvo precedida por la movilización de los familiares de los presos políticos del régimen, que fue brutalmente reprimida. La represión de Khadafi se cobró más de 300 muertos en las primeras 72 horas de movilizaciones y atizó la rebelión, que soportó los bombardeos y una represión indiscriminada con armas de guerra.

En Benghasi, según El Pais, el 23 de febrero los manifestantes habían tomado armas y tanques del ejército. Paralelamente, brigadas enteras de soldados comenzaron a pasarse a la rebelión que comenzó a progresar en el este del país. Los imanes islámicos llamaron al ejército a “no tirar contra sus hermanos” (El País, 20/2). La dirigencia del principal clan libio –Werfella, que había sostenido al régimen- abandonó a su suerte a Khadafi, mientras una serie de ministros del Gobierno se pasaban a la oposición.

El triunfo de la insurrección en toda la zona este del país derivó en la formación de consejos populares en las ciudades. Estos comités populares, integrados por sectores intelectuales y parte de la dirigencia tradicional de los clanes –e incluso por ex funcionarios del régimen pasados a la oposición- han desarrollado milicias populares que contienen la acción de las tropas del gobierno. El carácter del nuevo gobierno provisional es el centro de la lucha política al interior de la oposición.

La insurrección ha provocado la paralización de un tercio de la producción petrolera del país. Las acciones de las petroleras que actúan en Libia han caído en todos los casos. En el caso de ENI, 5,4% en una semana. En el caso de Repsol, 4,19%. La rebelión también ha colocado en crisis al conjunto de la inversión extranjera, fundamentalmente europea, en la construcción civil, infraestructura y turismo. Se ha producido una disparada de los precios del petróleo.

Frente a este cuadro general, el imperialismo le ha largado la mano a Khadafi. La represión del régimen se ha transformado en una traba para cualquier salida de recambio, incluso se vislumbra la posibilidad de una división formal del país, como por ejemplo acaba de decidirlo un referendo en Sudán, al sur de Libia. Hillary Clinton anunció que podría enviar “apoyo armado” a la oposición en Libia – e incluso establecer una cuarentena del espacio aéreo, lo que equivale a una amenaza de derribar los aviones de Khadafi. Los opositores han iniciado negociaciones con los gobiernos imperialistas. El Consejo de Seguridad de la ONU ha votado la entrega de ayuda alimentaria a cualquier costo, lo cual podría transformarse en una intervención militar. Obama ha puesto a la V Flota en las cercanías de Libia. En los 80, Ronald Reagan no vaciló en someter a Li! bia a un bombardeo implacable.

Chávez, Fidel, Ortega…los K - el panarabismo

Los gobiernos del Alba han respondido a la crisis con un apoyo completo a Khadafi, más allá de la advertencia contra “una intervención de la OTAN”. Sin embargo, la única posibilidad de una movilización popular contra esa intervención está condicionada al repudio político a Khadafi, cuyo régimen es repudiado por las masas revolucionarias de los países árabes. Estas masas son las únicas que podrían impedir la intervención imperialista, pero el imperialismo especula, precisamente, con que la represión criminal de Khadafi pueda disimular esa intervención con argumentos humanitarios o con planteos democratizantes. No hace falta decir que el apoyo a Khadafi fortalece la campaña del gobierno de Obama, que presenta a los gobiernos del Alba como la versión latinoamericana del egipcio Mubarak, el libio Khadafi o el tunecino! Ben Alí. Los K de Argentina no dieron ningún apoyo a la revolución árabe y, en el caso de Libia, su cancillería se ha limitado a “lamentar” la violencia. Ocurre que los países del Alba, por razones opuestas a las del imperialismo, han apoyado sistemáticamente a Khadafi, en el marco de la coalición internacional de los llamados “países no alineados”. Este bloque, que nació como expresión del nacionalismo burgués popular en 1955, se fue convirtiendo en una colección de gobiernos reaccionarios y proimperialistas. La posición de los K de América Latina sobre los acontecimientos en el Medio Oriente y el norte de África es completamente reaccionaria.

La guerra civil potencial en Libia es una nueva refutación de la tesis que ve en estos procesos revolucionarios un renacimiento del panarabismo, es decir la unidad política de los estados árabes. No hay sombra de duda de que la revolución en los países árabes ha provocado un renacimiento del orgullo nacional y del arabismo, pero su contenido político es en esencia la ruptura de la “unidad nacional” árabe entre los explotados, de un lado, y los regímenes feudal-capitalistas, burgueses y pequeño burgueses reaccionarios, del otro. En la historia de la lucha de clases de las naciones o pseudonaciones árabes, la crisis actual representa, más que su momento ‘nacional’, su momento ‘social’. La independencia nacional y la unidad política del mundo árabe solamente son posibles, no por medio del panarabismo, sino de la revoluci! ón socialista.

Juanelo

PRENSA OBRERA

II Encuentro Nacional planteará propuestas para salir de crisis económica, energética y alimentaria.

II Encuentro Nacional planteará propuestas para salir de crisis económica, energética y alimentaria.
La convocatoria emerge de la Unión Nacional de Defensores de los Recursos Naturales de Bolivia (UNADERENA) y La Federación de Trabajadores de la Educación Urbana de La Paz bajo las consignas de Unidad

La jornada será este miércoles 16 de marzo en la Casa Social del Maestro de la ciudad de La Paz

Evento contará con la participación de maestros, fabriles y campesinos:

II Encuentro Nacional planteará propuestas para salir de crisis económica, energética y alimentaria.

- La jornada será este miércoles 16 de marzo en la Casa Social del Maestro de la ciudad de La Paz.

La Paz, 25 Feb. (HORA 25).- Ante la carencia de propuestas y salidas para superar la actual crisis económica, energética y alimentaria en la que se debate el pueblo boliviano, se convocó al Segundo Encuentro Nacional denominado “Análisis y propuesta sobre la economía, minería e hidrocarburos: El saqueo de Bolivia continúa”, programado para este miércoles 16 de marzo en la Casa Social del Maestro, en la sede de gobierno.

El evento contará con la participación de centrales obreras departamentales, comités cívicos, federaciones de maestros, fabriles y campesinos para analizar la actual coyuntura económica, la situación de la minería, hidrocarburos y la crisis alimentaria, y posteriormente proponer las salidas a la actual crisis económica y política desde los sectores sociales empobrecidos por trabajo y salario justo para el pueblo boliviano.

En el encuentro expondrán los expertos Carlos Arze, Enrique Ormachea, Justo Zapata y Julio Alvarado que analizarán la actual situación económica de Bolivia. En el papel de comentaristas participarán Rafael Quispe, mallku de la CONAMAQ; Jaime Solares, secretario Ejecutivo de la Central Obrera Departamental de Oruro; José Luis Álvarez, Federación de Trabajadores de la Educación Urbana de La Paz y Celestino Condori: Presidente del Comité Cívico Potosinista – COMCIPO.

La convocatoria emerge de la Unión Nacional de Defensores de los Recursos Naturales de Bolivia (UNADERENA) y La Federación de Trabajadores de la Educación Urbana de La Paz bajo las consignas de “Unidad para derrotar al poder transnacional” y “Por trabajo y salario justo para el pueblo boliviano”.

Encuentro preparatorio

También se convoca a todas las organizaciones sociales del país para el martes 1 de marzo desde horas 19 a 21:00, en el piso 9 de la Universidad de San Francisco de Asís – USFA (Plaza Avaroa), donde se realizará las sesiones preparatorias para el II Encuentro Nacional, para delinear tareas organizativas y discutir documentos de análisis de la actual situación económica y política del país.

Evo habla el mismo idioma de los empresarios


DILATAN INCREMENTO SALARIAL PORQUE NO TIENEN PROPUESTA

COD: Evo habla el mismo idioma de los empresarios


Los trabajadores dicen que los ministros que negocian el tema salarial, no tienen respuesta al costo de la canasta familiar ya que obedece a la dura realidad por la que atraviesa el país
Luis Subieta Orellana

“Lamentablemente el presidente Evo Morales habla el mismo idioma que los empresarios privados en el tema del incremento
salarial, lo que demuestra una vez más su afinidad con el neoliberalismo”, sostuvo el secretario ejecutivo de la Central Obrera Departamental (COD), Miguel Mamani.
Explicó que cuando la COB presentó su pliego solicitando un incremento del 30 por ciento y una canasta familiar de más de 8 mil Bolivianos, el presidente Morales no sólo que dijo que se trata de una aspiración “irracional y descabellada”, también se burló del pedido de los trabajadores.
Sin embargo, el dirigente minero recordó que los empresarios privados anteriormente ya habían rechazado un incremento por encima del 5 o 6 por ciento.
“En consecuencia, el gobierno de Morales sigue la línea de los neoliberales y en su afán de distraer a los trabajadores sobre el incremento salarial, lo único que hace es dilatar con permanentes cuartos intermedios en las negociaciones”, aseguró el ejecutivo de la COD.
Esa forma de encaminar las negociaciones obedece a la falta de una propuesta seria y responsable por parte del Gobierno, ya que ni siquiera tiene un estudio sobre el costo real de la canasta familiar.
“Nuestro estudio es real y sabe que no le mentimos y frente a esa realidad, no tiene una respuesta convincente”, añadió.
Movilizaciones

En criterio del ejecutivo de la COD la única formas de presionar al Gobierno para una adecuada atención al tema salarial, es con movilizaciones aprobadas en el último ampliado nacional.
Vamos a plantear que después de las fiestas del carnaval, se retomen las movilizaciones en todo el país puesto que el tema salarial es vital para todos los trabajadores, frente al encarecimiento del costo de vida, fundamentalmente en los productos de la canasta familiar, advirtió Mamani.

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