16 de febrero de 2014

“La derecha se monta sobre el fracaso económico chavista” … mientras la izquierda se queda impávida

Respecto a los sucesos del 12 de febrero “La derecha se monta sobre el fracaso económico chavista” … mientras la izquierda se queda impávida Respecto a los sucesos del 12 de febrero “La derecha se monta sobre el fracaso económico chavista” … mientras la izquierda se queda impávida La porción entre comillas de nuestro título corresponde a una declaración que diera Orlando Chirino, dirigente del PSL, y que recoge el periodista argentino Diego Rojas[1] el jueves 13 de febrero de los corrientes en una entrevista que le realizara. El agregado posterior es evidentemente nuestro porque Orlando Chirino en esa entrevista no explica el por qué la izquierda no ha capitalizado con la movilización autónoma y bajo las banderas de clase el resquemor que deja en el pueblo el fracaso económico chavista. Siendo una verdad absoluta lo del fracaso económico del gobierno de Maduro, lo que se expresa en la pérdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora y la inminencia de un ajuste descomunal que ya se vive con la escasez y el desabastecimiento de los artículos de primera necesidad, la inflación sin control y más medidas que puedan volver a contemplar otra devaluación y tarifazos como con la electricidad y otros servicios públicos o con la gasolina, la izquierda mayoritaria, reformista y conciliadora ha preferido seguir defendiendo lo que considera un gobierno “progresista”, mientras un sector de ella minoritario no consigue el cómo hacer trascender sus planteamientos para dar el cambio efectivo de conjunto. El 12 de febrero se convocó a la juventud Los jóvenes del país convocaron a una jornada de movilizaciones respecto a una nueva fecha en su día. Mientras los sectores chavistas se dejaban movilizar por la institucionalidad del aniversario desde el gobierno con exaltaciones al patriotismo por el bicentenario de la batalla de La Victoria, los de la oposición se concentraban y marchaban para denunciar la evidente situación de deterioro económico y social a casi un año de gobierno de Nicolás Maduro. Que los sectores políticos dirigentes de la derecha en la MUD con sus dos tendencias (la de Capriles, conciliadora con el gobierno, y la de Leopoldo López, María Corina Machado o Antonio Ledezma, de abierto rechazo), les ofrecieran la logística de los actos, marchas y concentraciones en distintas ciudades de importancia en el país, indica en mucho que ni la derecha estaba muerta luego de los resultados electorales de diciembre pasado ni que la polarización política entre sectores que defienden el Estado capitalista y burgués sea un tema acabado. Quizás haya sido una sorpresa, tanto para el gobierno como para la misma derecha, que la capacidad de convocatoria en Plaza Venezuela en Caracas tuviera mayor acogida de la esperada y que, adicionalmente, no sólo asistieran a ella sólo jóvenes y estudiantes. Lo que sí resulta una sorpresa es que el gobierno les haya dejado la “cancha libre” hasta la sede de la Fiscalía, dejándola totalmente desprotegida, y colocase en La Hoyada a dos cuadras a la PNB para evitar cualquier posible transcurrir posterior, más aún a sabiendas que los sectores golpistas de la derecha ya tenían un plan desestabilizador preparado luego de haber denunciado el gobierno las convocatorias previas por parte de su sector más radical en la MUD. El cierre de la marcha frente a la Fiscalía (Ministerio Público), sin la presencia de algún fiscal que los atendiera, transcurrió sin incidentes, allí los representantes estudiantiles y los personeros de la derecha volcaron en sus palabras tanto la condición antidemocrática de mantener presos en la ciudad de Coro a los detenidos en Táchira y reclamar por su libertad como en denunciar la grave situación de escasez, desabastecimiento, costo de la vida, caos en la salud y hasta la criminalización de la protesta social. Todo hacía presumir que con la movilización realizada ganaban tanto el gobierno con su tolerancia a permitirla como la derecha en haberla logrado, como si en el marco de la democracia burguesa se pudiesen resolver las abiertas contradicciones antes mencionadas. Sin embargo, mientras los convocados y sus dirigentes iniciaban su retiro de las inmediaciones, un grupo se dirigía tanto hacia la Plaza La Candelaria como hacía la parte sur de la Plaza Carabobo con el fin de promover disturbios. Nadie puede explicar la pasividad de las fuerzas del orden al iniciarse las acciones de vandalismo, tampoco el ataque franco a la sede del Ministerio Público. Antes de esto son asesinados un miembro de los colectivos chavistas del 23 de Enero y un estudiante de los convocados. Maduro ha dicho que entre ambos asesinatos medió apenas 15 minutos y que los disparos fueron hechos con la misma arma de fuego. Del segundo hay registros en video de cuando es alcanzado por el disparo, como si ex profeso se tuviera preparada la escena, así como uniformados y civiles, entremezclados, disparando a mansalva con pistolas a los “estudiantes”. La candidez del gobierno en la supuesta sorpresa de la convocatoria perdería así valor, y por el contrario, pudiera entenderse como una acción concertada por arriba (puesta en escena) entre ciertas fuerzas represivas del Estado (del SEBIN como constan en algunas fotos y videos en las redes sociales), colectivos chavistas en “defensa de la revolución” y “estudiantes” revoltosos y/o desadaptados. Maduro y la excusa del “golpe” promovido por la derecha fascista y el imperialismo Con los sucesos posteriores a los de la concentración en el Ministerio Público el gobierno aprovechó para denunciar un “golpe de estado” en curso alegando un guión similar al del 2002. Si bien políticamente se pueden dar distintos tipos de “golpes de estado” que tiendan al desalojo del poder de quienes lo detentan, y hasta con alguno se afecte esencialmente la economía del país para así obligar a un cambio político no esperado, el “golpe de estado clásico” necesita del factor militar para llevarse a cabo y en los actuales momentos la derecha pareciera que no cuenta con tal apoyo para darlo si nos remitimos a la experiencia del 2002. Lo “clásico”, sin embargo, no excluye al “auto golpe”. En abril de 2013, luego de las elecciones donde Maduro ganara dramáticamente la presidencia y cuando también se hablaba de un “golpe” que violentara sus resultados, publicamos en nuestro blog el artículo titulado “Ante un nuevo intento desestabilizador de la oposición de derecha, EL GOLPE SE CONTRARRESTA EN LAS CALLES, VENGA DE DONDE VENGA”[2]. Hoy, el “VENGA DE DONDE VENGA” sigue estando sobre la palestra, y con mayor razón las fuerzas movilizadas de los trabajadores y el pueblo lo deben contrarrestar en las calles con un plan de luchas basado en su organización que dé respuesta a la caótica situación económica por la cual pasamos, sin esperar que Maduro o cualquier otro personero del gobierno lo advierta, y de paso, intentar darle respuesta obviando la participación directa de los explotados y el pueblo que son los únicos a los que un golpe de estado en última instancia es dirigido. Para Maduro la mesa está servida Los intentos de “golpe” son la excusa perfecta para preparar un plan que persigue dos fines. El primero es fortalecer una base social del chavismo desencantado por lo mismo que denuncia la derecha pero que ante la ausencia o la falta de alternativa independiente lo vuelve a encarrilar. El segundo es hacer pasar por mampuesto que toda iniciativa autónoma de reclamos válidos por los explotados respecto a sus salarios, despidos, o arremetida patronal, que necesariamente deben ser llevados a los niveles de protesta en las calles para ser escuchados, tenga connotación “golpista” y pueda seguir siendo criminalizado desde el gobierno tras una mayor regimentación laboral y social. La crisis económica por la que pasa el país hasta el momento quienes la han pagado han sido los explotados, y como no se vislumbra desde el gobierno ninguna acción que realmente se la haga pagar a los explotadores, se acentuará hacia los primeros. Un golpe o un autogolpe es la respuesta buscada ante una batalla campal con muertos de ambos bandos, promovida para justificar la mejor salida para los factores políticos y económicos del status quo pues restringe las libertades democráticas, y por tanto, el derecho a la protesta y al de reunión pública, obligando a los explotados por vía de fuerza a pagar el ajuste económico y social en curso. El Estado venezolano está lo suficientemente militarizado, por aceptación del propio Maduro[3], para imponer por la vía de los hechos el violentar las libertades democráticas. Esa es una de las aristas del golpe “VENGA DE DONDE VENGA” que los explotados debemos de considerar, y que por boca de Maduro, ya comenzó a expresarse con exigirnos “permisos” y su aprobación para que podamos manifestar en las calles cuando hasta la CRBV y el propio Chavez lo contradicen[4], pero, por el contrario, han hecho aplaudir al alto mando militar. La izquierda y el mirarse el ombligo le deja el camino abierto al golpe venga de donde venga La izquierda en general se está mirando el ombligo mientras la crisis económica empeora, también contempla impávida el accionar de la derecha en la oposición y en la que medra en abundancia en el gobierno “socialista”. Las alharacas de Maduro luego de los sucesos del 12 de febrero han conseguido que parte de las bases del chavismo asuman que la protesta social y obrera es “golpista”, de allí que aprueben la detención de Leopoldo López creyendo que con ello saldrán del marasmo en que les está dejando la economía en crisis del país. La izquierda plegada al chavismo sabe que es el gobierno el responsable de la grave situación política y económica que sobrellevamos los trabajadores y las comunidades. Mientras la impunidad ha permitido que la lucha contra la corrupción se haya convertido en palabrerío y ahora el estandarte del gobierno sea la “paz”, los funcionarios públicos que permitieron la fuga de divisas por 150.000 millones de dólares desde 2003 existiendo un control de cambios que lo impediría, o aquellos que desde el SITME también lo hicieran con otros 20.000 millones, siguen campantes en esta administración pública de Maduro mientras las medidas de la mal llamada “contraofensiva económica” les sigue permitiendo a los capitalistas dilapidar la renta petrolera. Hace falta una contraofensiva política que imponga el cambio a favor de los explotados y para eso la autonomía frente al gobierno debe ser demostrada levantando las banderas de la independencia política y de clase y por la defensa irrestricta de las libertades democráticas, el primer paso es un frente de izquierda y de los trabajadores que organice el descontento generalizado con una salida de conjunto. Es la única posibilidad que impida el golpe venga de donde venga y además haga pagar a los capitalistas por la crisis que sólo ellos han creado con la anuencia del gobierno bolivariano que les ha permitido la fuga descarada de las divisas y sin haber puesto todavía tras las rejas al primero de los grandes capitalistas o banqueros o a algún verdaderamente notable funcionario público que se lo ha convalidado. Para salir de la crisis, y evitar el golpe venga de donde venga, hay que confiscar los capitales de las grandes industrias y la banca y ponerlos en función de los trabajadores y el pueblo. Hay que suspender el pago de la deuda externa que desangra aún más las escasas divisas. Hay que nacionalizar el comercio exterior bajo control de los trabajadores y el pueblo para racionalizar las importaciones y colocarlas en función del interés social de las grandes mayorías, y con los excedentes propulsar la recuperación y el desarrollo de una industrialización propia que obligue a los empresarios a producir nacionalmente al contrario de la economía de puertos que fomentan para obtener mejores ganancias. Y también y fundamentalmente, hay que hacer que el salario mínimo sea igual al valor de la cesta básica familiar de 5 personas a la par que indexado mensualmente al valor de la inflación. Estas son las salidas transicionales al socialismo, algo que ni la derecha de la MUD ni la del gobierno querrán imponer por sus contubernios con los capitalistas, pero para eso necesitamos el Frente de Izquierda y de los Trabajadores que las levante para hacer realidad el gobierno obrero y popular. EL GOLPE SE CONTRARRESTA EN LAS CALLES, VENGA DE DONDE VENGA POR UN FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES QUE SEA LA DIRECCIÓN HACIA EL GOBIERNO OBRERO Y POPULAR POR LA CONFISCACIÓN DE LOS CAPITALES DE LA GRAN INDUSTRIA Y LA BANCA Y SU CONTROL POR PARTE DE LOS TRABAJADORES POR LA NACIONALIZACIÓN DEL COMERCIO EXTERIOR BAJO EL CONTROL DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO SALARIO MÍNIMO IGUAL A LA CESTA BÁSICA FAMILIAR DE 5 PERSONAS INDEXADO MENSUALMENTE CON EL VALOR DE LA INFLACIÓN LA CRISIS NO LA CREAMOS LOS TRABAJADORES NI EL PUEBLO, LA CREARON LOS CAPITALISTAS ¡QUE PAGUEN ELLOS LOS COSTOS! Opción Obrera 14/02/2014

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