24 de diciembre de 2009

respuesta a jorge echazu: Los ideólogos y el debate estratégico de la revolución socialista en Latinoamérica




Mauricio Lucio

Debate y métodos de polémica

Durante todo el siglo XX, en las filas del socialismo revolucionario, tuvo lugar un debate estratégico sobre la realización (el proceso de realización) del socialismo, una vez derrocado el capitalismo, el debate entre troskistas y estalinistas tiene ese trasfondo, el mismo que no debe perderse en cuenta al momento de presentar nuevos planteamientos sobre el mencionado debate o incluso si se lo plantea dentro la historiografía del movimiento socialista mundial y nacional.

Un ideólogo que firma como Jorge Echazú, viene publicando en varios artículos su antipatía contra una de las tendencias de aquel debate, mismos que nos llaman la atención por el infortunado nivel de desarrollo teórico que presentan, puesto que, como se dijo antes, el mencionado debate estratégico del socialismo no encierra un bagaje académico sino que es parte de la lucha política de los revolucionarios en el mundo entero, Las posturas del “ideólogo” referido forman parte del “lobby intelectual” de la actual elite en el poder.

Para sostener una discusión científica, deberíamos seguir el consejo de Gramsci:

“En el análisis de los problemas histórico-críticos es preciso no concebir la discusión científica como un proceso judicial en el cual hay un imputado y un procurador que, por obligación de oficio, debe demostrar que aquél es culpable y digno de ser quitado de circulación. En la discusión científica, dado que se supone que el interés sea la búsqueda de la verdad y el progreso de la ciencia, se muestra más "avanzado" quien se coloca en el punto de vista de que el adversario puede expresar una exigencia que debe ser incorporada, quizás como momento subordinado, en la propia construcción. Comprender y valorar en forma realista la posición y las razones del adversario (y éste tal vez sea todo el pensamiento pasado), significa haberse liberado de la presión de las ideologías (en el sentido peyorativo, de ciego fanatismo ideológico), para colocarse en un punto de vista "crítico", el único fecundo en la investigación científica”

El referido “ideólogo” publicó recientemente un artículo titulado: “trotskismo y su papel contrarrevolucionario mundial” (con fecha 25/04/2008), que nos transporta hasta aquel enfrentamiento entre las corrientes políticas nacidas de la Revolución Rusa. Sin embargo, a pesar de la forma en que es presentado, ese debate, tiene raíces mucho más serias de lo que cree y explica nuestro “ideólogo” en su artículo. Conviene aclarar el problema en forma precisa y honesta.

Cuando se reducen los planteamientos fundamentales, políticos y sociales, a una “lucha” por saber cuál dogma es más “oportuno”, la cuestión siempre resulta confusa e infantil. Engels, ironizaba con este tipo de “ideólogos - agitadores”, cuando decía que: “los marxistas quieren utilizar el materialismo histórico como pretexto para no estudiar la historia”, Hoy también vemos cómo estos “ideólogos”, con dos, tres o cuatro manuales se hacen “marxistas” hasta viejos, prefieren leer a Nikitin y Politzer, para informarse sobre física, ciencias naturales, economía y filosofía en uno solo. De esta forma se evitan la molestia de investigar los fenómenos reales políticos, sociales, vivos y concretos.

Actualmente se necesita incentivar la discusión mas extensa y profunda posible sobre la realidad contemporánea, misma que para ser fructífera debe ser conducida en forma honesta e inteligente, puesto que el propósito esencial es conocer el desarrollo histórico de la sociedad como premisa de una auténtica y concreta (práctica) transformación revolucionaria. Omitir esta obligación de la inteligencia es contrarrevolucionario en todo el sentido de la palabra.

Lenin no se cansó de repetir que “sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”. ¿Qué otra cosa significa, para un revolucionario, ponerse a la altura de los acontecimientos?

Por eso es muy peligroso el método de los dogmatismos que, como se escucha ahora, por fuerza de una nostalgia avinagrada, vuelven a presentar sus conocidas prácticas como “lucidas teorizaciones”, como dijo el maestro de la juventud latinoamericana: “nada bueno pueden esperar nuestros pueblos de los viejos, mas que nostalgia y amargura”.

El trotskismo entre caricatura y realidad

Bajo los siguientes términos, el “ideólogo” nos presenta el problema:

“cuando España republicana fue víctima de la más brutal agresión de los fascistas españoles derrotados en elecciones libres y democráticas por el Frente Popular Español a cuya cabeza se encontraba el Partido Comunista de España […] el POUM en lugar de luchar con todas sus fuerzas contra el golpe fascista de Franco, dedicaban (sic) sus esfuerzos para luchar contra el…stalinismo”.

Cuando parece introducimos al análisis de los hechos que comprueban sus aseveraciones, el ideólogo escribe:

“no podemos entrar en el detalle de la obra del POUM de sabotaje a la revolución española por falta de espacio” (sic!!!)… “muy rápidamente podemos citar la actitud de los trotskistas en Vietnam, en Cuba, en China, en Nicaragua; pueblos que realizaban grandes movimientos revolucionarios, mientras los trotskistas encontraban siempre al enemigo en el “estalinismo”. En todos los procesos nombrados los grupos trotskistas fueron sancionados severamente, muchos trotskistas sufrieron la pena capital por sus traiciones”.

Ni un ápice de historia concreta. El “ideólogo” presenta sus pasiones como fundamento y nos expone un método particular de polémica cuando presenta al público un debate contra su adversario, adversario que presenta en forma de caricatura, sobre la caricatura realiza la mas “sesuda” crítica para concluir presentando ante todos la “superioridad” del propio razonamiento.

“¿cuál es la razón profunda de las actitudes trotskistas […] expliquémonos con todo detalle (¡¡) sobre todo lógicamente:”.

“Para el trotskismo clásico y según la “teoría de la revolución permanente”, los movimientos revolucionarios del mundo entero deben ser simultáneos, es decir deben producirse al mismo tiempo histórico por lo menos (sic) en los países capitalistas más industrializados como Alemania, Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos; empero si la revolución se produce “en un solo país” nos encontramos con el estalinismo y el estalinismo debe ser combatido por considerársele el enemigo principal. Es con estas premisas (sic) que el propio Lev Davidovich Bronstein, consideraba (sic) que el socialismo en la Rusia atrasada no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir menos construir el socialismo, si no venía en su ayuda y auxilio la revolución en el occidente de Europa. […] Si aplicamos la misma “teoría” a los países del Tercer Mundo, la situación es mucho peor. Cualquier gobierno que proclame el socialismo por su cuenta y sin esperar la orden (¿?) de León Trotski y de los trotskistas que son sus herederos, no tiene validez por ser “estalinista” e incluso debe ser combatido con todas las fuerzas posibles. […] El trotskismo, entonces niega la posibilidad del “socialismo en un solo país” y ni siquiera de avances socialistas independientes y autónomos […] en espera paciente de la revolución proletaria en los centros del capitalismo desarrollado, los pueblos del Tercer Mundo deben, según el trotskismo (sic), dedicarse a combatir al…estalinismo.” (sic)

Teoría de la revolución socialista por etapas y teoría de la revolución socialista permanente

El método polémico utilizado por el “ideólogo”, nos obliga a presentar primero, fuera de toda caricaturización ideológica, el contenido real de la llamada teoría de la revolución socialista por etapas conjuntamente con la teoría de la revolución socialista permanente, para salir de la confusión infantil a la que nos ha llevado con su artículo y conducir hacia la comprensión real de los problemas que los ideólogos siempre presentan en forma sesgada y sectaria.

En Rusia, los mencheviques, en todo el agitado proceso que vivieron los revolucionarios socialistas de Europa a inicios del siglo XX, construyeron una teoría sistemática y especial sobre el curso de la revolución socialista, de ellos en adelante, partiendo de una premisa que explica que la sociedad se desarrolla en forma natural y evolutiva, transitando etapas de desarrollo social, de lo simple a lo complejo, por tanto los países atrasados pueden ver en las mas desarrolladas su propio desarrollo futuro. El esquema principal explica que toda sociedad “sana” debiera transitar del esclavismo al feudalismo, del feudalismo al capitalismo y del capitalismo al socialismo en una cadena que nos conducirá ¿seguramente? en su momento del socialismo al comunismo. Los mencheviques son los verdaderos precursores de esa teoría que se puede denominar revolución por etapas, Sus ideólogos (Plejánov, Martinov y otros) realizaban el siguiente razonamiento derivado de su concepción positivista-evolucionista sobre la revolución rusa, de 1897 en adelante:

a) Rusia es un país “oriental”, bárbaro, atrasado, feudal, precapitalista.

b) Por tanto, Rusia se halla madura para una revolución democrático-burguesa, para un “1789 ruso”, que eche abajo al zarismo y permita el libre desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas y de la democracia parlamentaria.

c) Por tanto, la burguesía liberal, antiabsolutista y antifeudal habrá de dirigir esta revolución, con el apoyo del proletariado y del campesinado.

d) Ya en el poder, la burguesía desarrollará el capitalismo en Rusia, mientras que la socialdemocracia (era el nombre de los partidos revolucionarios de la 2da internacional) organizará, en la oposición, al proletariado. Hasta que cuando Rusia se haya convertido en un país industrializado, moderno y maduro para el socialismo (como Alemania, como Francia o Inglaterra), el proletariado socialista llegará al poder.

A partir de 1924-25, (muerto el líder mundial de la revolución) Stalin elabora en nombre de la Internacional Comunista (IC), a propósito de China, la estrategia de la "revolución por etapas":
1.- La primera etapa, democrático-burguesa (o "agraria y antiimperialista", o "nacional y antifeudal"), como la obra de un "bloque de cuatro clases": el proletariado, el campesinado, la pequeña burguesía y la burguesía nacional.

2.- La segunda etapa, socialista, queda diferida sin plazos, para el futuro.

La expresión política de ese bloque en China fue la entrada del PC chino en el Kuomintang (partido liberal de China) de Chiang Kai-Shek, presentado ante todos como partido de la burguesía “antiimperialista y revolucionaria”. Esta política impuesta al PC chino de 1925 a 1927, culminó en el catastrófico fracaso de Shangai en 1927 (genocidio de los comunistas por el propio Chiang Kai-Shek)

Marx formuló expresamente una estrategia revolucionaria que denomino revolución permanente, sin embargo, en esta parte nos ocuparemos del debate estratégico a partir de la revolución rusa, por lo que podemos resumir la teoría de la revolución permanente como la enunció L. Trotsky a partir de 1905, en un folleto titulado “Balance y Perspectivas” (1906), cuyas tesis centrales son:

a) La Rusia zarista posee, sin dejar de ser un país atrasado y semifeudal, fábricas modernas con dimensiones y un grado de concentración equivalentes a los de los países adelantados capitalistas. Como esa industria rusa era en gran parte de capital extranjero, el peso social y político del proletariado ruso, concentrado y organizado en las grandes ciudades, era superior al de la débil burguesía liberal rusa.

b) En 1789 la burguesía democrática francesa dirigió la lucha contra el absolutismo feudal. En 1848, en Alemania, la burguesía tuvo miedo de la sublevación popular; fue menos confiada y se sintió menos segura que su homóloga francesa. La revolución (1848) se hundió porque ninguna clase se hallaba en condiciones de dirigirla. La burguesía ya no era lo bastante revolucionaria, y el proletariado todavía no era lo bastante fuerte ni estaba suficientemente organizado para ponerse al frente del movimiento. En la revolución rusa de 1905 la rueda había dado una vuelta completa. La burguesía era a la vez demasiado débil y temerosa ante el proletariado para luchar con decisión contra el zarismo. En cambio el proletariado ruso, mucho más poderoso que el proletariado alemán de 1848, había asimilado las últimas enseñanzas del socialismo europeo y aparecía como la vanguardia efectiva de la revolución contra el absolutismo.

c) Por consiguiente, la próxima revolución rusa desembocaría en la toma del poder por el proletariado, sostenido por el campesinado.

d) Una vez en el poder, el proletariado, apoyado por el campesinado, no podrá situarse dentro de marco de la revolución democrático-burguesa: por una parte, porque la dominación política del proletariado es incompatible con su esclavitud económica; por la otra, porque la realización de las tareas democráticas se encadena necesariamente con la realización de las tareas socialistas. El proletariado abolirá, por tanto, el régimen feudal, además se encontrará obligado a atacar los fundamentos mismos del capitalismo, con lo que tomará, así, medidas de carácter socialista.

Latinoamérica y el debate estratégico del socialismo

En Latinoamérica, en el curso de la década de 1930, los Partidos Comunistas, en coordinación con la Internacional Comunista, comienzan a tener gran peso político y popularidad en sus respectivos países. La IC atravesaba el llamado "tercer período" (1928-1933), siguiendo la famosa línea sectaria del Komintern. Los Partidos Comunistas, organizaron grandes y heroicas sublevaciones en el continente, como la revuelta de 1932 en El Salvador, los soviets de 1933 en Cuba y la insurrección militar de 1935 en Brasil, mezcla asombrosa de "estrategia moderada" del Frente Popular antifascista y táctica putschista del "tercer período".
A partir de 1935 la estrategia de la “revolución por etapas” se impuso en América Latina. En verdad, la Internacional Comunista jamás dio debate alguno al respecto. La única vez que el tema se sometió a la discusión en forma conjunta en el interior de la IC en Latinoamérica data de la actuación de Mariátegui en 1929 en la Conferencia de la IC en Argentina, donde la delegación peruana presentó una ponencia distinta a la línea oficial defendida a ultranza por el PC argentino.

Los eventos desarrollados en el mundo y específicamente en nuestro continente, encontraron en Mariategui una lúcida concepción materialista de la história, que ligaba el planteamiento sobre el carácter de la revolución a realizar, con el análisis de la clase o alianza de clases que la dirigirían en lucha contra el imperialismo y el régimen social a instaurar. Lejos de ser una cuestión académica este planteamiento señala la dinámica propia del enfrentamiento de las fuerzas sociales en el tránsito al socialismo como condición necesaria para lograr la independencia y superar el atraso.

La experiencia de la revolución rusa y el intento fallido de China (la política de “alianza de las cuatro clases”) confirmaban que plantearse estos problemas como necesidades políticas concretas era de suma importancia para los grandes emprendimientos sociales de la época.

Mariátegui explica la dinámica del proceso revolucionario del socialismo indoamericano:

“cumplida su tarea democrática burguesa (la revolución) deviene, en sus objetivos y en su doctrina, revolución proletaria”

“...nuestra misión es explicar y demostrar a las masas que sólo la revolución socialista opondrá al avance del imperialismo una valla definitiva y verdadera”

Mientras Codovilla (PC Argentino) aconsejaba sobre la famosa alianza con la burguesía nacional “antiimperialista y revolucionaria”, en la Conferencia Latinoamericana de la IC (Buenos Aires 1929) los representantes peruanos plantearon que:

“estas burguesías en Sudamérica que no conoce todavía, salvo Panamá, la ocupación militar yanqui, no tienen ninguna predisposición a admitir la necesidad de luchar por la segunda independencia, como suponía ingenuamente la propaganda aprista... En conclusión, somos anti imperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo el socialismo como sistema antagónico, llamado a sucederlo, porque en la lucha contra los imperialismos extranjeros cumplimos nuestros deberes de solidaridad con las masas revolucionarias de Europa”

La posición de Mariátegui no se construyo de la lectura vulgar de algún manual sino que fue extraída del análisis honesto (ósea revolucionario, no ideológico) de los procesos reales del continente.

De la Revolución Mexicana (1910), Mariátegui saca una conclusión importante:

“En México, la burguesía y la pequeño burguesía que la sigue, con el confusionismo político que le es propio, congelaron el proceso insurreccional […] El socialismo no puede ser actuado sino por un partido de clase, no puede sino ser el resultado de una teoría y una práctica socialistas... Los políticos de la revolución mexicana, bastante distanciados entre ellos por otra parte, se muestran cada día menos dispuestos a proseguirla [a la revolución] como revolución democrática burguesa […], la burguesía se muestra inconsecuente”. [Lo remarcado es mío]

La base de la ruptura del naciente Partido Socialista Peruano (organizado e impulsado principalmente por Mariátegui) con el APRA de Haya de la Torre es justamente este “pequeño” y nada caricaturesco problema político.

Al referirse a esa ruptura, Mariategui dice:

“Contra la América del norte, capitalista, plutocrática e imperialista, solo se puede oponer eficazmente una América Latina, o Ibérica, socialista. La época de la libre competencia en la economía capitalista ha terminado en todos los campos y bajo todos sus aspectos. Estamos en la época de los monopolios, es decir, de los imperios. Los países latinoamericanos han llegado con retraso a la competición capitalista […]. El destino de estos países dentro del orden capitalista es el de simples colonias […]. La revolución Latinoamericana, será nada más y nada menos que una etapa, una fase de la revolución mundial. Será pura y simplemente, la revolución socialista. A esta palabra, agregad, según los casos, todos los adjetivos que queráis: anti imperialista, agrarista, nacionalista revolucionaria. El socialismo los supone, los antecede y los abarca a todos”.

Bolivia en el debate estratégico de la revolución socialista

En Latinoamérica durante el siglo XX se sucedieron varias insurrecciones obreras y campesinas e intentos revolucionarios de aplastar el orden explotador, como todos conocemos, solo en Cuba se consiguió el triunfo en forma sostenida. En todos los países, sin embargo, se llevaron a cabo varias transformaciones a partir de tales insurrecciones que los sociólogos llamaron revoluciones democrático-burguesas, puesto que no desembocaron en el socialismo. ¿Pero se puede decir que esas transformaciones superaron el atraso y la dependencia de nuestros países? Veamos un ejemplo concreto sobre la historia de Bolivia:

El 9 de abril de 1952, un golpe de Estado preparado por oficiales vinculados al MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario, partido nacionalista burgués y pequeñoburgués de Bolivia) fue deshecho a medias por las tropas gubernamentales de la dictadura militar oligárquica. El jefe militar del levantamiento, general Seleme, abandona discretamente el campo de batalla y corre a refugiarse a la embajada de Chile. Siles Suazo, el principal dirigente civil del MNR, le propone al régimen una "solución de conciliación", pero los militares en el poder exigen la rendición incondicional, En ese momento entra en escena un tercero e inesperado personaje: las masas populares de La Paz y los mineros del estaño, que trasforman lo que era una conspiración palaciega semi abortada en una de las más impresionantes insurrecciones obreras de la historia de América Latina. Durante tres días el pueblo de La Paz, y sobre todo los mineros de Milluni y Oruro, se arrojaron, armados de fusiles tomados al enemigo y de cartuchos de dinamita, contra el ejército regular, que será finalmente aplastado, aún cuando no sin antes haber cañoneado los barrios obreros de La Paz, causando 1.500 muertos en las filas populares. El MNR llega así al poder, sostenido (o quizá prisionero?) por las milicias obreras, que sustituyen al disuelto ejército y exigen la nacionalización inmediata de las minas pertenecientes a los tres grandes "barones del estaño": Patino, Hoschshild y Aramayo, odiados explotadores de los obreros. Después de muchas vacilaciones, Paz Estensoro (MNR), sometido a la presión de los mineros en armas e incapaz de hacerles frente, proclama en octubre de 1952 la expropiación (con indemnización) de los monopolios mineros. Entretanto, en el campo los sindicatos campesinos, comienzan a expropiar por su cuenta los latifundios y a ocupar las tierras. Paz Estensoro se ve obligado a avalar y legalizar esta situación de facto mediante el Decreto Ley de Reforma Agraria No. 3464 de agosto de 1953 que abolía el latifundio y disponía la distribución de las tierras entre los campesinos, con ciertas excepciones, como las "empresas ganaderas" en Oriente, para las cuales se admitían superficies que llegaban hasta las 50.000 hectáreas, con lo que se desembocaba en una generalización de los minifundios en Occidente.

En ese mismo momento comienza la declinación de la revolución “democrático-burguesa” boliviana. En julio de 1953, Paz Estensoro adopta medidas para restablecer el ejército profesional y vuelve a abrir el Colegio Militar. Era el primer paso dentro de una "larga marcha atras", que iba a efectuarse con la benéfica ayuda del imperialismo norteamericano. Después de la visita de Milton Eisenhower, hermano del presidente de los Estados Unidos (verano de 1953), el gobierno de USA va a financiar generosamente al tesoro boliviano, recibiendo a cambio también generosas concesiones petroleras, con las que se beneficiaron la Tennessce Gas Co., la Monsanto Chemical Co., la Murphy Oil Corporation y la Union Oil and Gas of Louisiana. En 1955, Paz Estensoro, suscribe el Código del Petróleo popularmente conocido como "Código Davenport", según el nombre de su verdadero autor, un abogado de las transnacionales petroleras norteamericanas.

Paz Estensoro es remplazado en 1956 por un nuevo presidente del MNR, Siles Suazo, quien va a desviar aún más la corriente hacia la derecha. Para resolver los problemas financieros del gobierno, Siles apela a un especialista norteamericano del Fondo Monetario Internacional, George Jackson Eder, y aplica el famoso "plan Eder" de "estabilización monetaria", en Bolivia: congelación de salarios, liberación del intercambio, apertura al capital foráneo, etc. Paralelamente, Siles, siempre con la ayuda "desinteresada" de USA, continúa reforzando y consolidando las fuerzas armadas regulares.

En 1960, Paz Estensoro vuelve al poder, despreciado por los obreros y carente de base popular hasta su caída, muy poco gloriosa, en 1964, bajo un golpe de Estado del mismo ejército regular que el MNR había prolijamente reconstituido y mantenido desde 1953.

La primera preocupación de la junta militar de Barrientos-Ovando será el desarme de las últimas milicias obreras y la represión de los sindicatos de mineros. En mayo de 1965, la mina de Milluni, base de los revolucionarios de 1952, será bombardeada por la aviación y ocupada por el ejército después de sangrientas batallas. La represión se abate asimismo sobre las zonas mineras de Oruro, Sucre y Potosí, al igual que sobre los barrios obreros de La Paz.

Para recompensar el celo de los pretorianos bolivianos, el gobierno estadounidense abrirá con amplitud aún mayor los cordones de su bolsa: durante 1966 tan solo, el régimen militar boliviano va a recibir préstamos por 14.5 millones de dolares del BIRD; 10,9 millones de la AID y 18 millones del EMI. A cambio, ya en obligación de dar, la rica mina Mathilde será cedida a la United States Steel Corporation y a la Philips Brothers, el petróleo de Santa Cruz a la Gulf Oil, amplias extensiones de tierra se concederán a la Grace Co., etc.

¿Dónde estaba la famosa alianza de las cuatro clases de la revolución democrático-burguesa que debía garantizar la construcción del capitalismo en alianza con el proletariado como reza la teoría de la revolución por etapas defendida por los estalinistas? ¿Se logró salir del atraso y la dependencia respecto del imperialismo con esta revolución democrático-burguesa? ¿Se destruyó la base material sobre la cual la oligarquía mas retrógrada se asienta?

El fracaso del reformismo militar de Torres y el triunfo de los fascistas bolivianos de Banzer & Co., sostenidos por el imperialismo (CIA), los gorilas brasileros y… el Movimiento Nacionalista (¿?) Revolucionario (¿?), muestran en forma clara que la búsqueda de la “tercera vía” nacionalista burguesa, o democrático-burguesa es imposible en la práctica.

Conclusión

La formación del Estado en América Latina tuvo un carácter estrictamente funcional a la anexión imperialista de éstos países al sistema económico capitalista, en muchos episodios de la historia latinoamericana el Estado supo reorganizar el orden capitalista bajo la supervisión imperialista por la incompetencia y la debilidad de la burguesía nativa.

La crítica de la economía política enseña cómo se van componiendo las líneas matrices de explotación para toda la clase dominante en los países desarrollados, lo que para las clases dominantes de los países dependientes está vedado, siendo que su debilidad consiste justamente en que nuestros países tienen controlado su principal fuente de riqueza por el capital extranjero imperialista y no por las clases dominantes nativas que reciben las migajas de tal explotación. Al existir distintos niveles de tasas de ganancias en una misma formación social (imperialista tecnificada y capital nativo dependiente), se crean varios estratos en la clase dominante, que en determinados momentos del desarrollo se presentan como conflictos interburgueses, generando una lucha por el control del Estado, que cuenta como dijimos con esa particularidad de relativa autonomía, que desembocan regularmente en procesos políticos populistas y resultan, como se vio en el ejemplo boliviano, en una nueva recomposición dentro del orden burgués-imperialista con ciertas concesiones a los sectores burgueses menos favorecidos pero que en última instancia no dejan de depender de la implacable preponderancia del imperialismo.

En su conjunto, la historia de las revoluciones o semi revoluciones burguesas en América Latina (exceptuando Cuba) es la de la incapacidad orgánica de la burguesía latinoamericana para llevar a cabo las tareas tradicionales de la revolución democrática de una manera duradera, radical y definitiva.

En la época de Lenin (1920), el Comité Ejecutivo de la IC (de la que él era parte) formuló una estrategia de la revolución para América, que deriva del balance de la Revolución Mexicana en los siguientes términos: “Los campesinos sojuzgados se sublevan y hacen una revolución. El fruto de su victoria les es robado por explotadores capitalistas, aventureros políticos y aspavientos “socialistas”…”, por lo que: “los campesinos oprimidos y traicionados deben ser despertados para la acción y la organización revolucionaria. Se les debe inculcar la verdad de que no pueden liberarse por sí solos, en su condición de campesinos, y que deben unirse al proletariado en su lucha común contra el capitalismo. El Partido Comunista debe acercarse a los campesinos. No debe hacerlo con fórmulas y teorías abstractas, sino con un programa práctico apto para despertar a los campesinos para la lucha contra el terrateniente y el capitalista. La unión entre los campesinos pobres y el proletariado es absolutamente indispensable; únicamente la revolución proletaria puede liberar a los campesinos, echando el poder del capital. Únicamente la revolución agraria puede impedir que la revolución proletaria sea aplastada por la contrarrevolución”

La concepción materialista enseña que no se puede juzgar a los individuos por lo que piensan de sí mismos o lo que piensan de los fenómenos de su entorno, la incapacidad teórica de los “ideólogos” del estilo de los echazú se explica por la incapacidad práctica de la izquierda boliviana, y por lo que podemos ver, mucho de la incapacidad práctica se debe a la ceguera teórica, a la imposibilidad de basar las premisas teóricas en investigaciones concretas de las situaciones concretas, reemplazando ese razonamiento por el compromiso con ideologías sectarias, oportunistas y preelaboradas. Aunque, no se pueda juzgar a los “ideólogos” por lo que plantean en sus limitadas concepciones de la realidad, Sí podemos prevenir a la joven intelectualidad, a los obreros conscientes, a los campesinos y trabajadores de nuestro país para que se aparte de todo tipo de “ideólogos” y se apoye más en la ciencia y en la historia concreta.
22 de diciembre de 2009

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2 comentarios(2):

Tatcher dijo...

Estimado Mauricio.
He leído todo el ensayo y me he encontrado gratificado de leer una verdadera construcción lógica de su argumento.
No sé mucho de historia o política, y menos del marxismo, leninismo o trotskismo. Sin embargo, mi especialidad es la economía, por lo que tengo conocimientos aceptables en la materia. Es por esto que quiero hacer un pequeño comentario sobre la relación entre el capitalismo, el imperialismo y la revolución del 52 en adelante.
Usted considera que el país "se vende" al imperio (EEUU), con la concesión de contratos petroleros, uso de las fórmulas del FMI, etc. Esta es una argumentación que escucho a diario, ya sea por rebeldes sin causa "de izquierda", por el presidente, por otros presidentes, por "ideólogos", etc. que critican reformas como la apertura a mercados externos, libre flotación de la moneda, congelamiento de los salarios, y un largo etc. a nombre de que estas medidas capitalistas empobrecen a la gente (cosa que en muchos casos es cierta). Pero siempre he querido saber cuál es aquella economía que desconozco, donde un país no entra en un descalabro económico (como el de la UDP) sin aplicar estas medidas arriba citadas, que además cumplan con el rigor científico de ellas.
A lo que quiero llegar es que a veces el discurso de izquierda califica como medidas derechistas ciertas medidas que deben ser hechas por el bienestar del país.
A mi modo de ver, usar las palabras "derecha" e "izquierda" traen consigo un fuerte matiz ideológico sin base científica, que es que el de derecha protege sus intereses mientras que el de izquierda no lo hace.
Para hacer una diferenciación entre gobiernos derechistas e izquierdistas, me parece que es mejor comenzar por analizar si el gobierno de turno es conservador o no, si favorece la redistribución o no (entendido por si realiza altas inversiones sociales y cobra mayores impuestos a los más ricos), si atiende solamente a los indicadores macroeconómicos o a las ofertas del pueblo (por Dios, basta de hacer pliego de peticiones; en Japón los obreros ofrecen pliego de propuestas: si producimos 20% más, el salario incrementa en 15%), etc. ¿Cuál es la diferencia para mí entre un gobierno derechista o izquierdista? Si es progresista o no (en términos rigurosamente científicos) y además si tiene un planteamiento de futuro de país mejor y nuevo. Cualquier intento de reivindicación con los antepasados, con el estado de antes, con el Tawantinsuyo, sigue siendo conservador y derechista (a pesar de que en este punto puedas estar en desacuerdo).
Bajo estos términos me considero totalmente de izquierda, pero además capitalista pro welfare state.
Éxitos y espero que leas esta contestación. Saludos.

Anónimo dijo...

Mi nombre es Victor y expongo mi breve comentario: Estimados y respetados intelectuales y profesionales, funadamentalmente en areas sociales y financieras es muy interesante lo que mencionan fruto de sus conocimientos; Yo veré desde mi óptica nuestra situación como boliviano nuestra realidad actual como subconjunto del universo en el tiempo y espacio lógicamente. Hoy es el momento maravilloso de visualizar como un ser humano, y preguntarnos tambien de dónde venimos, porque estamos aquí y adónde vamos; Bolivia es una nación con un casi 65 % de estracto nativa, que había sobrevivido bajo sus normas no escritas por muchísimos siglos, a éste grupo mayoritario han golpeado desde la espada hasta doctrinas que no encajan en su hábitat, cuando abanderamos el capitalismo,el socialismo, el comunismo, el trotsquismo, etc, etc. la historia contemporánea a rescatar claramente los identifica como unos monstruos que solo se devoran entre ellos y devoran al ser humano sin compasión, si bien flamearon estas doctrinas o ideologías de hombres brillantes, les faltaron un complemento "LA VIDA", En Bolivia ninguna de estas doctrinas han tenido éxito, solo han lastimado a ese grupo mayoritario, a tal grado que el sistema colapsa y que mejor oprtunidad para la llegada al poder de en otrora un niño PASTORCILLO LAMANITA(Evo Morales), un hombre sencillo y humilde confunde a los sabios y académicos, tanto nacional e internacional, aunque hay intelectuales que se sacuden la cabeza y su conciencia, aún de su misma sangre le cuesta entender pero entiente y se regocija, pero hay otros que no quieren entender y se apoyan a filosofías que no iluminan en la actualidad, paralelamente el llamado Imperio, al estilo del Iperio romano y los pequeños imperio romanos de Europa experimentan un colapso de valores, entonces el PROBLEMA está en mi modo de ver LEER LA REALIDAD ACTUAL DE LO NUESTRO,sino lo hacemos estaremos al borde de la órbita. Pués es otro modo de comentar desde mi percepción, SALUDOS A TODOS VOSOTROS.

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