16 de septiembre de 2011

La marcha indígena avanza hacia Yucumo

-Señora, nosotros somos los marchistas. Quisiéramos pedirle, porque lo vemos muy bonito acá. No necesitamos techo, porque estamos marchando. Lo que necesitamos sobre todo es que haiga agua, porque es lo fundamental. Nosotros en esta marcha podemos aguantar de hambre, pero a veces no aguantamos de sed.

-Yo me he aguantado de hambre- dijo la señora de la casa.

-Como ahorita tenemos sed de agua y sed de justicia, estamos buscando las dos cosas. Entonces eso señora, veníamos nosotros a verificar, y vemos que el terreno es bonito, no sé si usted nos da ese hospedaje acá en este lugar.

-Pueden alojarse nomás. Allá hay agua pues, mire- señaló la doña a un grifo. “Es de una bomba, recién ahorita la he puesto”, agregó.

-¿Y sale fresquita?- dijo una líder indígena.

-Sí.

Entre la comunidad La Embocada y el bloqueo/ “vigilia” de policías y campesinos que quieren impedir el paso de la marcha está una casa como todas las del lugar. Techo de jatata, paredes de madera y caña, rodeada de árboles espesos, plantas, gallinas y un par de perritos flacos. Hasta aquí llegó una comisión de la marcha para pedir hospitalidad. La señora de la casa puso un balde lleno de agua sobre la mesa y alcanzó una taza a los marchistas.

-Toditos somos dirigentes y bueno, una vez más hemos venido con el propósito de poder avanzar y seguir en nuestra lucha. Para su conocimiento, nosotros no estamos en contra de la carretera Yucumo-Rurrenabaque, más al contrario, seguimos protestando porque no sé cuántos años tiene esta carretera de aquí y nunca la pavimentan ¿no?- dijo el vocero de la comisión, Fernando Vargas Mosúa, presidente de la Subcentral de comunidades del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

-Lo otro es que nosotros no estamos de acuerdo con que mañana se tenga que paralizar el bono Juancito Pinto, el bono Dignidad, se tenga que sacar la plata a los gobiernos municipales, a las gobernaciones: no es esa nuestra demanda . No tiene nada que ver con eso, como lo ha dicho el gobierno. Le comentamos cuál es el motivo de nuestra marcha. Primero, que la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos no afecte a nuestro territorio, a nuestra Casa Grande. Segundo, que los proyectos nuevos petroleros para el parque Aguaragüe no se realicen sin la consulta ni la aprobación de los que viven allá adentro. Tercero, dentro de ese punto, es que el gobierno tenga que componer todos los pozos, porque hay más de 50 pozos petroleros que están botando crudo a las quebradas, al río, contaminando. Ya no se puede tomar agua así. Si usted va allá, en una quebrada tiene que poner ramas ahí para que no vaya el crudo, el petróleo. Cuarto punto, el tema de tierra y territorio. Estamos pidiendo el desalojo de los terceros que se nos haigan metido en nuestro territorio de manera ilegal. Y estamos pidiendo que el saneamiento de territorios se concluya definitivamente, para que podamos invertir en ellos con programas, con proyectos. Porque el mismo gobierno a veces exige que haya un título para poder ejecutar un proyecto en nuestros territorios, pero no nos da el título. Entonces eso estamos pidiendo señora, con mucho respeto.

Vargas siguió informando a la señora y a su marido: “Quizás le van a decir que estamos marchando y queriendo vender nuestro territorio, nuestros bosques, y esa es una gran mentira. Primero, porque el Bono Verde o el tema de REDD son cosas nuevas y la gente no lo entiende muy bien. Se trata de que los árboles producen oxígeno. A veces los árboles cumplen dos funciones importantes. Una es capturar el dióxido de carbono, la contaminación que hace la industria del primer mundo; a ese gas lo absorbe, lo mete como a una recicladora y empieza a desprender aire puro, que nosotros respiramos. Pero en la noche, otra vez lo vuelven a soltar. Entonces esas dos cosas cumplen en el tema del oxígeno. También cumplen otras funciones: capturan la lluvia para que nosotros podamos tener agua en nuestros espacios, por eso es importante tener el bosque”.

-El gobierno ya firmo un convenio con las Naciones Unidas, ha recibido plata (cuatro millones de dólares) y nos está acusando a nosotros de que queremos poner en prenda, en garantía, nuestros bosques, hipotecarlos. Le explico esto para que usted pueda entender por qué estamos marchando. Y después viene lo otro, que ya son los temas administrativos, si vale el término. El Fondo Indígena, proyectos, educación, universidades, salud, universidades y otros temas. Pero los temas grandes son, como le digo, el del TIPNIS, para que la carretera no parta el territorio. Yo soy de allá, soy dirigente actual, muchos hermanos en la marcha son de allá. Como el tema del parque y el tema del territorio afecta a todos los pueblos indígenas de la Amazonía, por eso es que los 34 pueblos indígenas estamos marchando acá, más las naciones y pueblos originarios del CONAMAQ (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu), todos están apoyando al TIPNIS. Y al mismo tiempo están haciendo que el gobierno empiece a respetar nuestros derechos. Eso estamos exigiendo, el respeto a nuestra casa, a la naturaleza, a los bosques, al medio ambiente. Mal podemos llegar aquí y meternos en su casa sin consultarle ¿no ve? y eso es lo que hizo el gobierno: se metió con el proyecto sin consultar y recién ahora, que ya están trabajando, dicen que ahora nos quiere consultar. Cuando ya nos ha afectado, nos ha herido, en otras palabras, ahora nos dice “haré consulta”. No podemos entender a este gobierno. Estamos todos unidos marchando por el tema del TIPNIS, pero también por el tema del territorio. Nuestros territorios van a ser destruidos en el momento en que atraviesen el TIPNIS. Y es lamentable porque compañera, señora, este tema del camino dicen que está pensado desde 1826. Y nadie se ha animado a destruir ese territorio. En 1965, se crea un decreto ley para declararlo parque nacional, justamente para protegerlo de la colonización, para que no se construyan caminos y para proteger las cuencas hidrológicas, que son los ríos, las lagunas, la biodiversidad, los animales que existen en gran cantidad en toda la masa boscosa. Pero no nos tomó en cuenta el gobierno. Entonces eso mire señora, nosotros queremos explicar todos los otros puntos. Por eso estamos marchando, porque vemos que este gobierno, que dice ser indígena, está vulnerando nuestros derechos. Por ejemplo, si le pasaran el pavimentado por su casa y le destruyeran toda esta parte de aquí de sus plantas, usted no va a aceptar que se lo destruyan ¿no ve? Nosotros estamos haciendo también. Queremos que la carretera Yucumo-Rurrenabaque cumpla las leyes, porque en Bolivia tenemos leyes. Pero hay una visión de la gente de la ABC (Administradora Boliviana de Carreteras) que nos dicen “no nos exijan a nosotros cumplir las leyes, si somos el Estado también”. Entonces yo podría hacer esto: vengo y me entro a su casa, toditos nosotros nos echamos a dormir ahí adentro y no le decimos nada. Y si usted dice “¿qué está haciendo señor?”, yo le respondo “es que yo también soy boliviano”. Le doy ese ejemplo, es lo que más o menos hace el gobierno. Se cree que porque es el gobierno no hay que exigirle el cumplimiento de las leyes. Si viene una transnacional se le exige que cumpla todo. Pero ¿cómo le puedo decir que cumpla a la transnacional, a un país extranjero, cuando yo en mi casa no estoy cumpliendo. Eso compañera queríamos explicarle, porque ese es nuestro espíritu y esa es nuestra marcha. No estamos en contra de ningún de otro grupo social. No podemos nosotros decir “quitémosle su tierra a estos”, los hermanos de la carretera (como les hicieron creer). No podemos hacerlo porque también son pobres, al igual que nosotros. Eso es señora, eso en mi modesto entender, en mi humildad le explico de esta manera para que usted pueda saber y enterarse de boca de nosotros, no de los medios de comunicación, no de la radio, no de parte del gobierno, sino de nosotros que venimos marchando día tras día sacrificándonos, ampollándonos los pies, enfermándonos, tenemos tres muertos ahorita, y al gobierno no le interesa. Eso es señora, le agradecemos bastante que usted nos reciba, que usted nos dé esta arboleda para que puedan descansar nuestras hermanas y hermanos.

-Pueden pasar esta noche aquí. Hay toronjita, pueden agarrarse- la señora de la casa apuntó a los árboles de cítricos, más allá.

La comisión de avanzada de la marcha había salido de La Embocada con dirección a Yucumo. Unos 15 kilómetros adelante del campamento está la comunidad Limoncito, donde alrededor de 100 policías con cascos, escudos y gases esperan a la Octava Marcha Indígena para frenarla. Cuando llegaron a este punto, los indígenas pusieron retro y dejaron la polvareda a los policías que salieron de su campamento para hablarles. Al instante de que esta comisión llegara a la casa donde van a recibirlos, una movilidad policial que había seguido a los marchistas se detuvo en la entrada. Algunos oficiales esperaron a la salida de la comisión y los abordó el jefe de los uniformados, quien hizo algo como un chiste para romper la glaciación.

-Pensé que me iban a invitar a almorzar.

-Al campamento pues. Estamos esperando allá con almuerzo, pensamos que irían –dijo una mujer indígena de ironía afilada, porque se refería a los rumores lanzados desde el gobierno nacional sobre una posible invasión policial al campamento en La Embocada, todo para intentar dar miedo a los mil marchistas que van con sus familias.

-¿Me pueden regalar unos minutitos?- dijo el comandante con amabilidad y seriedad. Como la comisión aceptó, el jefe de los verde olivo invitó a sentarse adentro, en la casa de la señora.

-Aquí hablaremos. Los indígenas no buscamos comodidad.

El coronel Alberto Aracena, a cargo del operativo policial, comenzó su discurso.

-El que les habla es un hombre de Sucre. Me han encomendado una misión, yo soy el comandante del operativo ¿Ustedes son los dirigentes?

-Así es.

-Y son los pueblos indígenas. Nosotros, mi persona específicamente, ha recibido una orden estricta: la de cuidar a la ciudadana, a la humanidad, la de precautelar lo que debe ser la vida, sobre todo la de todos los pueblos indígenas que están en esta demanda social. En ese contexto, pues yo de manera estricta debo cuidar a ustedes. Ustedes ya deben tener información procesada, información que conocen: lamentablemente, hay ciertas reacciones de otros grupos sociales, que a mi parecer no están de acuerdo con que ustedes sigan su marcha. En este pueblo próximo, que se llama Yucumo ¿no? Entonces eso es lo que yo he podido percibir. Por lo cual hay que analizarlo bien. Ustedes son las autoridades indígenas, no tienen que poner en riesgo la vida de quienes vienen con ustedes. En este contexto, pues, tengo esa instrucción precisa. Yo voy a hacer todos los esfuerzos para velar por cualquier daño contra los pueblos indígenas, más aún si se trata de la vida de cada uno de los componentes que vienen en la marcha. Por lo cual, yo les pido que debemos analizar de manera abierta y de manera muy clara para evitar los riesgos. Esto les digo de corazón y las cosas como son ¿no?

Continuó el coronel: “Yo estoy controlando la carretera allá para evitar ese contacto. Si se permite llegar a ese contacto, puede tener sus consecuencias. O sea yo estoy para eso, para evitar ese choque, si vale el término, porque yo tengo que precautelar la seguridad de cada uno de los componentes de los pueblos indígenas que están viniendo en la marcha. Más aún, la vida y la vida de los niños, que he visto a mucho niños, mujeres, es el propósito por el que estoy acá”.

Tomó la palabra el mojeño Vargas:

-Comandante: con mucho respeto, nosotros tenemos la información de que la Policía está acá para reprimir a los marchistas, para meterlos en carros y llevárselos de acá, porque ese es el mandato del Presidente. Así es la información que está adentro de los periódicos. Y creo que la Policía boliviana, de acuerdo a la Constitución, queramos o no queramos obedece estrictamente al Presidente del Estado Plurinacional. En segundo lugar, la Policía boliviana está para dar seguridad a todos los bolivianos y para proteger la vida, como ha dicho. Comandante, nosotros jamás queremos creer que ustedes vengan para meternos a un bote y mandarnos a nuestras casas. Porque nosotros no venimos haciendo vejámenes, ni haciendo escándalo, ni maltratando a alguien. Venimos marchando, venimos de manera pacífica, no tenemos armas, porque ya se dijo que había dos camionadas de armas y estamos los indígenas armados hasta los dientes. Sinceramente, le pedimos al propio gobierno, si lo dijo, que nos requise. Pero que también vaya a requisar a los otros compañeros (en Yucumo). Es lamentable, coronel, que viviendo en un estado democrático y de derecho ustedes tengan que estar acá, pareciera que cuidándonos a nosotros. Cuando en el Abapó (en Santa Cruz) se hizo un bloqueo (liderado por la Asamblea del Pueblo Guaraní) en menos de 24 horas se lo esfumó, se los gasificó y se los sacó a los hermanos (en Pailón sucedió lo mismo con un bloqueo del pueblo Ayoreo). Y aquí, por ejemplo, ha habido un bloqueo, me imagino que lo hay todavía, hace tiempo que no he ido para allá. Pero yo personalmente he ido a verificar, he mirado ahí y había bloqueo, había una zanja cavada. Y el gobierno no dijo nada, absolutamente nada. Eso nos da a entender que todo eso que está armado ahí (el bloqueo), lo ha armado el propio gobierno. Vamos a tratar de traerle impresa una foto tomada al ministro Walter Delgadillo (cuando escribía en su celular en uno de los intentos de diálogo en San Borja). El texto de su mensaje decía, por ejemplo, “hay que publicar esto, para decirle a los colonos que cinco puntos (del pliego de demandas de los indígenas) les afecta a ellos, y así las comunidades interculturales empiecen a levantarse. Él armó todo eso (el bloqueo en Yucumo). Inmediatamente empezaron a ver su mensaje y vinieron los dirigentes y nos dijeron “estos puntos nos están afectando”, justamente los puntos que el ministro Delgadillo indicaba por medio de un chat de Blackberry. Hay fotografías en las que se lee lo que escribe en las reuniones con nosotros. Le vamos a dar una copia, para que usted conozca y vea cómo actúa la gente del gobierno, es lamentable.

El presidente de la Subcentral del TIPNIS habló al policía sobre el carácter de la marcha. “Queremos decirle que nosotros no venimos a confrontar a nadie, ni venimos a enfrentar a nadie. Venimos humildemente y pacíficamente para llegar hasta la ciudad de La Paz y hacer que nuestras demandas sean respetadas. Usted ahorita está sufriendo de una calor tremenda. Verdad, así como nosotros también ¿por qué está pasando eso? Cada día pareciera que el sol se baja más, pero es porque cada día deforestamos en este país gran cantidad de bosques. Y el TIPNIS tiene diseñada una carretera atravesando el parque, donde hay -de acuerdo a los estudios últimos que se han realizado- el único espacio intacto todavía en América latina, ni siquiera en Bolivia: en América latina. De eso debemos sentirnos orgullosos, usted y todos los bolivianos ¿no ve? Entonces hay una diversidad que va a ser destruida, porque atrás de la carretera vienen los cocaleros para sembrar coca ¿De repente ha tenido oportunidad de ir al TIPNIS? Si no ha ido, yo lo invito, vaya y verá cómo hay cantidad de coca cultivada ahí de los cocaleros. Si se construye la carretera, va a haber una gran deforestación y va a destruir a nosotros, que vivimos ahí. Y vivimos tres pueblos indígenas: yuracaré, mojeño trinitario y chimán. Eso es lo que estamos protegiendo, eso es lo que estamos demandando al gobierno: que se nos respete nuestra casa, que se nos respete nuestra vida, que se nos respete nuestra naturaleza, por eso estamos marchando ¿O estamos marchando para quitarle tierra a los hermanos que están ahí bloqueando? No. No podemos marchar en contra de ellos porque igual son hermanos pobres como nosotros. Eso es comandante, para que usted se esté informado de que realmente esa es nuestra demanda. No podemos nosotros meternos a la cabeza que en un gobierno indígena se vulneren los derechos indígenas. Podemos esperarlo si es un gobierno de la derecha. Usted mismo, en su sana conciencia, tal vez tampoco puede entender que un grupo de ahí esté esperando a otro grupo que marcha pacíficamente. Usted recibe órdenes. De repente, cuando uno está bajo el mando de alguien, en el cuartel, quienes hemos ido al cuartel, tenemos que matar a veces a nuestra propia madre porque recibimos la orden de otro hermano. Así es la vida desgraciadamente, y a veces lo hacemos en contra de nuestra voluntad. Y quienes no queremos hacer eso, nos desertamos del cuartel y nos vamos a veces. Si ahí vamos los dos hermanos, nos hacen pelear y sacarnos la mierda entre dos hermanos ahí, para destruirnos entre nosotros, así es la vida militar. Y queremos nosotros ver una Policía de un nuevo Estado, una Policía más protectora de la sociedad, una Policía a la que realmente le interese la vida. Nosotros venimos pacíficamente, vuelvo a reiterar, y si ellos nos van a atacar, pues nos atacarán. Y pareciera que ustedes se van a quedar de brazos cruzados a mirar ‘que se maten estos indios’. Y nosotros no vamos a atacar. Sinceramente, no vamos a atacar. Y si eso va a pasar, el único -y usted lo sabe perfectamente bien-, el único que va quedar mal es el Presidente. Me imagino que usted ya les dio ese mensaje a los otros y si ellos no han escuchado, bueno, qué vamos a hacer. Eso nomás comandante.

Coronel Aracena: - Permítanme aclararles, con todo respeto, que la Policía boliviana tiene una misión constitucional: uno de los mandatos fundamentales es preservar la vida. Proteger al pueblo boliviano. Ustedes, como autoridades de los diferentes pueblos indígenas, tienen que –primero- preservar la vida, no poner en riesgo a nadie a costo de la vida. Ustedes tampoco pueden conducir así a los pueblos indígenas. En este momento, hay un rechazo del pueblo próximo. Yo simplemente estoy acá, primero, para hacerles conocer y, segundo, para preservar la vida. Estoy cumpliendo un mandato constitucional y - desde mi punto de vista- no voy a permitir que se dé esa fricción entre ustedes y el pueblo que los espera. Ustedes tienen que agotar todas las instancias para solucionar sus demandas, porque yo no estoy viniendo a eso. Yo estoy viniendo a dar cumplimiento al mandato constitucional de preservar la vida de los pueblos indígenas que están en esta marcha. Todos los esfuerzos voy a hacer para evitarlo, porque nosotros no estamos aquí para reprimirles, que quede claro. No estamos para reprimirles, sino para cuidar a los pueblos indígenas de cualquier situación.

-En ese entendido, eso significa que ustedes nos van a hacer un cordón para que podamos pasar nosotros por Yucumo. Eso estoy entendiendo, nada más- dijo Vargas.

Habló al policía la moré Melva Hurtado Áñez, presidenta de la Central de Mujeres Indígenas de Beni (CMIB): -Usted está diciendo que va a proteger la vida de los pueblos indígenas, ojalá se haga así, porque la información que tenemos nosotros es otra, ya lo decía el hermano. Y sabemos también que el pueblo de Yucumo no está contra nosotros. Sabemos que la gente del bloqueo viene de otro lado. Viene de La Paz, de Cochabamba, ya lo sabemos esa información. No es el pueblo de Yucumo, porque ahí también están apoyando a la marcha. Comandante, nosotros en la marcha tenemos muchas mujeres y nadie nos ha obligado a venir. Estamos aquí por defender nuestros derechos, nuestro territorio. Por esa causa estamos aquí. Y no vamos a desmayar, no vamos a dar un paso atrás, porque lo que nosotros pedimos es el respeto a nuestro territorio. El presidente Evo no nos quiere escuchar, pues entonces hemos decidido marchar y llegar a la ciudad de La Paz. A ver si allá nos escucha y respeta nuestros derechos, nuestros territorios, comandante, entonces yo pienso que ustedes tienen que proteger la vida de cada uno de los ciudadanos de este país. Que no vaya a ser como la información que tenemos, que más bien se están entrenando para afrontarnos a nosotros los marchistas. Pienso que eso no se debe dar. Pienso que así como ustedes dicen que están cumpliendo un mandato constitucional, pues que se cumpla conforme dice la Constitución Política del Estado (CPE), porque también nosotros fuimos parte de esa construcción de la CPE, por eso están plasmados nuestros derechos ahí, porque hemos trabajado bastante y hemos sido parte en la elaboración de esa Constitución.

Uno de los policías que acompañaba al comandante se acercó jovialmente a uno de los guardias de la marcha. El uniformado contempló con curiosidad el arco y flecha, que el indígena le pasó para que mirara y tocara a su gusto.

Dijo Walberto Baraona, mallku de Medio Ambiente del CONAMAQ: -Por todo lo que usted dice, estamos entendiendo que la Policía va a hacer un cordón para que atravesemos el bloqueo, entones no va a haber ningún enfrentamiento. Pero las imágenes que hemos visto todavía no estamos creyendo. La Policía se va a poner delante de nosotros con sus escudos, diciendo que ‘aquí se van a enfrentar’. Eso no es proteger, eso es solamente detener a la marcha. Entonces, en ese sentido, nosotros también vamos a cuidarnos. Seguramente nos van a gritar, pero nosotros no les vamos a gritar. Entonces si el cordón de Policía nos va a defender con sus… ¿cómo se llama eso para proteger de las piedras?

-Escudos- dijo el coronel Aracena.

-Entonces, no va a haber ningún enfrentamiento, ellos se calmarán, nosotros tranquilitos vamos a pasar, aunque yo sé que nos van a gritar de todo, y eso no nos afecta. Lo que no queremos es enfrentarnos a golpes, ese es el tema. Tú dices todavía que de esa manera va a ser la actitud, seguramente lo vamos a reconocer. Pero si no va a haber esa actitud, entonces nosotros también vamos a pensar qué medidas podemos tomar. Yo he visto en varios enfrentamientos que la Policía arma cordones de seguridad para que no haiga enfrentamientos y esa es la manera de protegernos a ambos. Pero si la Policía se pone delante de nosotros para que no avance la marcha, es otra cosa- dijo Baraona.

Coronel Aracena: -Aquí hay dos cosas aclaras: mientras existan dos grupos sociales que pretendan chocar, es de alto riesgo. Esa situación se tiene que evaluar y quienes deben evaluar son ustedes. Porque ustedes son la cabeza de cada pueblo indígena. Yo soy una autoridad encargada de las operaciones para proteger la vida y la salud de las personas de todo el país. En este caso, de los pueblos indígenas que están marchando, hay un pueblo de Yucumo que –entiendo- está en oposición a esta marcha. Eso hay que evaluar, porque no podemos llevar a la gente para arriesgarla. Yo tampoco puedo abrirles un callejón para que sigan. Así de claro tenemos que hablar, porque yo sí les voy a hacer una barrera. Porque no podemos permitir que se enfrenten. Entonces ustedes tienen que agotar los mecanismos.

En este momento, las y los indígenas de la comisión de avanzada mezclaron en voz alta sus objeciones. Porque, a fin de cuentas, los uniformados ofrecían lo mismo que los campesinos bloqueadores: obligarlos a negociar con el gobierno antes de pasar. De lo contrario, ya están ejercitados para dirigir su violencia hacia las y los integrantes de la octava marcha.

-Yo creo que ya no tenemos nada más que hablar, ya podemos irnos. El comandante ya soltó la sopa, dijo “no vamos a dejar que ustedes continúen”. Ya lo soltó, está confirmado lo que dicen los medios de comunicación. Lamentablemente esa es la actitud del gobierno- dijo Vargas. Y se volvió a dirigir a Aracena: “Con mucho respeto le digo que no debe haber privilegios para un sector y para otro no. Eso es lo que estamos entendiendo”.

Ambos grupos se intercambiaron varios “gracias” por protocolo y salieron al camino, cada uno a su lado. Los marchistas hacia La Embocada. Los policías hacia Yucumo.

-Creo que vamos a reunirnos otra vez- se despidió momentáneamente el jefe del operativo para frenar la marcha.

El coronel no quiso responder a la prensa, porque consideró que todo ya se había dicho en la reunión improvisada presenciada por los medios. Pero contestó a una.

-¿Hasta dónde podría pasar la marcha, comandante?

-Probablemente puedan llegar hasta este lugar, pero no van a pasar más allá y no van a llegar al pueblo de Yucumo. Y no van a llegar, porque hay que proteger la vida, porque es el mandato constitucional. Muchas gracias.

La Octava Marcha Indígena prevé reiniciar mañana la caminata hacia La Paz, distante a 320 kilómetros.
(Por Comisión de Comunicación)

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