25 de mayo de 2013

El chavismo implosiona Venezuela ElectionCrisis y conspiraciones golpistas dentro del oficialismo

El chavismo implosiona Venezuela ElectionCrisis y conspiraciones golpistas dentro del oficialismo “Hasta con el diablo estamos dispuestos a conversar por la paz en Venezuela”, le dijo Nicolás Maduro a la red brasileña Rede TV. Esto sucede en medio de denuncias sobre conspiraciones golpistas dentro del oficialismo. La oposición derechista ha divulgado la grabación de una supuesta conversación entre Mario Silva, uno de los principales portavoces periodísticos del chavismo, con un jefe del G2 (el servicio de inteligencia cubano), Aramis Palacios, en la que hablan de una conspiración contra Maduro dirigida por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Las maniobras de Cabello incluirían una fuga de divisas y un desabastecimiento provocado ex profeso para deteriorar a Maduro. No es la primera vez que circulan rumores de este tipo, pero ahora tienen un efecto distinto, porque pegan sobre una crisis profunda del régimen político. Desde estas páginas hemos advertido, en más de una oportunidad, que la expectativa de una salida golpista apuntaba más al oficialismo que a la oposición de derecha, la que sin duda será la principal beneficiaria de que un golpe parta del chavismo. Entretanto, Maduro autorizó aumentos del 20 por ciento en el precio de la carne de vaca, la leche, el pollo y los quesos -cuando la inflación anualizada de marzo llegó al 29,4 por ciento. Esos aumentos no logran evitar la escasez extrema de alimentos, al punto que se temen saqueos en Caracas y otras ciudades. El gobierno tiene en sus manos decenas de plantas de alimentos, millones de hectáreas de siembra, distribuidoras de semillas y supermercados, pero la enorme desorganización de la producción y distribución alimentarias han llegado al punto del desastre. Así las cosas, comienzan a revertirse medidas centrales tomadas por Hugo Chávez en el pasado. Por ejemplo, Empresas Polar, acusada por el gobierno de conspirar para provocar desabastecimiento, se propone comprar harineras de maíz expropiadas por Chávez, lo que daría comienzo a un proceso de reprivatización de sectores clave de la economía. No se trata, por otra parte, de una simple oferta empresarial: ya hay conversaciones entre el gobierno y Polar para negociar el traspaso a manos privadas de una serie de alimentarias estatizadas. Maduro anunció, también, que las viviendas entregadas gratuitamente por el fallecido líder venezolano ahora deberán pagarse. Otro indicio importante del comienzo de la reprivatización: Globovisión, una suerte de “grupo Clarín” venezolano, otrora ariete de la oposición de derecha y estatizado por Chávez, vuelve a manos privadas y lo conducirá Leopoldo Castillo, uno de los emblemas de esa emisora durante su pugna con el chavismo, aunque ahora, según el mismo Castillo, sostendrá una línea “de centro”; es decir, de conciliación con el gobierno. En definitiva, ha llegado a un punto de inflexión la política gubernamental sustentada en los subsidios sostenidos por la renta petrolera. La política general del chavismo entra en crisis en el sentido más estricto del término: su gobierno no puede seguir desenvolviéndose como hasta la víspera. De ahí las indicaciones brasileñas para que Maduro llegue a un acuerdo con Capriles, con la derecha. Habrá que convencer ahora a Capriles y a la derecha, porque ellos ven su momento y -antes que negociar- prefieren presionar para que se hagan de una vez las elecciones municipales. Un triunfo fuerte de la los seguidores de Capriles los habilitaría, según especulan ellos, para impulsar un referendo revocatorio y voltear al gobierno. He ahí la encrucijada venezolana, que necesita encontrar su salida obrera y socialista. A. Guerrero

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